lunes, 19 de septiembre de 2016

SOBRE LAS TORRES VIGÍA Y DE DEFENSA

         Cuando en los albores de la Edad Moderna comenzó la colonización de los campos cercanos a las costas del Mediterráneo, hubo que abordar el problema de los continuos ataques de los corsarios berberiscos, especialmente después del asentamiento turco en Argel en 1516, que trajo como consecuencia un incremento de la actividad corsaria en las costas mediterráneas.
Los pobladores de la costa sufrían incursiones de los piratas que desembarcaban en las numerosas calas de las costas murcianas, en busca de un abrigo donde esconderse, hacer aguada, avituallarse, saquear pueblos, o apresar pescadores y campesinos para  esclavizarlos o pedir fuertes rescates a sus familiares.
Alumbres, es junto a Fuente Álamo uno de los pueblos más antiguos de la comarca de Cartagena, y al principio de su poblamiento para la explotación del alumbre, en la primera mitad del siglo XVI, los trabajadores de las minas y la fábrica del alumbre, todos los días se marchaban a pasar la noche en la ciudad, dada la inseguridad que se padecía en los campos y el temor que suscitaba la posibilidad de ser atacados y apresados por los corsarios.


Ruinas de la Torre de Navidad, en la parte de arriba del Fuerte de Navidad rehabilitado
A finales del siglo XVI, el único asentamiento humano que había al este de Cartagena era Alumbres y en varias ocasiones sufrió el ataque de los corsarios, por lo que en principio se formalizó un sistema de vigilancia y alerta en la costa, basado fundamentalmente en las llamadas atalayas, y torres privadas donde podían guarecerse los pobladores. 
Es durante la segunda mitad del siglo XVI cuando las incursiones berberiscas se recrudecen, y se incrementa el peligro para las costas del Mediterráneo, pues suelen presentarse con mucha frecuencia y de forma inesperada, de manera que en numerosas ocasiones burlan el sistema de vigilancia y defensa. A esto hay que sumarle la  presencia de las temibles flotas de Inglaterra y Holanda en el Mediterráneo por las guerras que mantienen con la corona española desde el último tercio del siglo.
  
Hacia 1570, Felipe II encargó al ingeniero militar Juan Bautista Antonelli, un sistema defensivo que estaba fundamentado en la construcción de torres costeras, según el cual éstas permitirían avisar de la presencia de barcos enemigos en nuestras aguas y si fuese necesario defenderse de sus ataques. La mayoría de las torres vigía y de defensa se construyeron en tiempos de Felipe II.
Sin embargo, los impresionantes gastos que suponían el mantenimiento de las guerras en el continente europeo, reducía las posibilidades de atender debidamente el necesario fortalecimiento de la seguridad en las costas mediterráneas, por lo que parece que con la buena voluntad de la corona no fue suficiente y para costear las construcciones se aplicaba un tributo temporal, a ciertos productos como la carne, el pescado, o los pastos, además, en colaboración con las ciudades y los dueños de las explotaciones mineras y agrícolas se construyeron las torres rurales y casas fuertes privadas, principalmente costeadas por los dueños de los terrenos.

Antes que nada, hay que decir que en el sistema defensivo que se estableció, tanto costero como post-litoral, es preciso distinguir entre torres costeras, atalayas, torres rurales y casas fuertes.
Primero fueron las atalayas que eran lugares altos, desde donde se dominaban grandes espacios para poder avistar al enemigo y alertar a los campesinos y pueblos cercanos por medio de ahumadas si era de día y hogueras si era de noche, para que los pobladores, agricultores y pastores, buscaran protección en la torre más cercana. Solía haber dos o tres guardas en cada una de ellas, aunque a veces el Concejo las retiraba por diferentes razones, y para resguardarse de las inclemencias del tiempo seguramente construirían rústicos cobertizos con ramas y troncos, o aprovechaban algún saliente o concavidad natural, ya que no consta que se realizaran construcciones de mampostería.
Alfonso Grandal en su obra ofrece un mapa en el que señala varias atalayas en la comarca: Cabo de Palos, Juncos, Moscas (Calblanque), El Gorguel, Escombreras (Aguilones), San Julián, La Atalaya, Cabezo Ventura, la Torre del Albujón, El Pericón.
En la ciudad también se disponía de guardas de campanario, que tenían como función tocar a rebato en cuanto localizaran una señal de alarma.
Alfonso Grandal López. Los siglos XVI y XVII, Pág. 170
Las torres costeras eran construcciones vigía y defensivas a la vez, planificadas por el Estado y disponían de guarnición armada, un alcaide, dos o tres torreros al menos, y entre una y  tres piezas de artillería. Las torres tenían diferentes formas, unas eran de planta cuadrada, otras circulares y también las había de planta hexagonal. Se construían sobre una base elevada y solían tener tres cuerpos, el inferior estaba macizado, y en el segundo cuerpo se disponía la puerta de entrada para lo que había que utilizar una escala, luego en el interior había una aljibe, habitación para alcaide y torreros y una escalera de caracol para acceder al piso superior y a la terraza. Las plantas eran abovedadas, y en la superior que disponía de parapeto se situaban los cañones.
De las torres costeras del entorno se pueden mencionar, La Encañizada, de planta circular; la Torre del Estacio o de San Miguel, de planta circular, en su lugar se levantó el faro actual; Cabo de Palos o de San Antonio, de planta hexagonal, fue sustituida por el faro que lleva su nombre en la segunda mitad del siglo XIX; Torre de Portmán o de San Gil, de planta circular, también fue sustituida por el faro actual; Torre de Navidad de planta hexagonal, solo quedan restos (aunque hay dudas de que alguna vez se acabara su construcción); Torre de la Azohía o de Santa Elena de planta hexagonal.
Torre del Negro-cerca de los Urrutias
Las torres rurales y casas fuertes post-litorales tenían la misma misión que las costeras, es decir, en caso de necesidad servían de refugio a los pobladores de los campos, la diferencia estriba en que eran de propiedad particular, y por lo tanto estaban construidas en terrenos privados para guarecer a los empleados de la hacienda. La Torre del Rame (se conserva); La Torre del Negro cerca de Los Urrutias (aún está en pie); La Torre de Nicolás Pérez en Perín (desaparecida), algunos autores las consideran casas fuertes seguramente con muy buen criterio, dada la importancia de las construcciones señoriales. Sin embargo, la Torre del Moro en Cuesta Blanca (está medio derruida), es un ejemplo de torre rural solitaria en medio del campo, que quizás denota menos poder económico de los propietarios, a la que habría que sumarle otras como la Torre Rubia, en Los Molinos Marfagones (todavía se puede ver adosada a viviendas más modernas); las dos de Antón García cerca de Portmán (desaparecidas); dos de Borrás cerca del Carmolí (desaparecidas); la de Fernando del Castillo en El Garbanzal (desaparecida), y la del regidor Lope Giner en Alumbres (desaparecida), que en opinión de Gómez Vizcaíno y Munuera Navarro, a partir de 1590, aproximadamente, el Concejo de Cartagena se hizo cargo de la seguridad de sus habitantes, que hasta entonces había sido responsabilidad de los veedores de los marqueses de Villena y Vélez.
 De noviembre de 1568 lleva fecha el “Expediente sobre requerimiento hecho por el Concejo a Melchor de Herrera para que pague la mitad del salario de ciertos guardas de la costa”. Concretamente se le reclamaba el pago de la mitad de los salarios de los guardas de Trapajuar, por los servicios prestados en las propiedades mineras del Marqués de Villena, de las que Melchor de Herrera era su veedor.
Torre del Moro en medio del campo, entre Cuesta Blanca y Perín
En Alumbres hubo dos torres más, además de la mencionada anteriormente, situadas en la explotación minera de Los Alumbres Nuevos, pues Gómez Vizcaíno y Munuera Navarro así lo afirman, y además, en el Memorial de 1599, del Regidor Procurador y Comisario General, Diego Martín Cifuentes, se habla de las torres en plural “En el lugar de Alumbres, que está en este término, en el tiempo que andaba la fábrica de las haciendas de alumbres que allí están, los vecinos estaban acomodados, seguros de los moros porque el Marqués de Villena y Dª. María de Mendoza cuya es la fábrica ponían los guardas necesarios y tenían reparadas y en defensa las torres del dicho lugar…”
Tengo que añadir un dato más que reafirma lo dicho sobre las torres de Alumbres, y una aclaración. Sobre lo primero, es que, Alfonso  Grandal y Cayetano Tornel, en su trabajo aportan un escrito del cabildo de 15-IX-1601 que dice así “Aparte de los vecinos de la ciudad propiamente dichos, el Concejo tenía igualmente bajo su responsabilidad la organización de la defensa del poblado de Alumbres, donde generalmente se mandaba a un sobreguarda con el aviso de que se metieran de noche en las torres existentes, o bien, que vinieran a la ciudad”. La aclaración que menciono se refiere a que el nombre del regidor Lope Giner, que es el mismo que lleva una de las torres de Alumbres, es mencionado por Francisco Velasco en el cabildo extraordinario de 22 de agosto de 1637, por lo tanto esta torre debió de ser construida, como mínimo después de 1601, pues la coincidencia del nombre del regidor y el de la torre induce a sospechar que ambos son contemporáneos, por lo tanto debieron de haber primero dos torres y más tarde solo una, la de Lope Giner.
Gómez Vizcaíno y Munuera Navarro afirman que los regidores repartían las tierras, y que generalmente lo hacían entre ellos mismos, por lo que no debe de extrañar, que además de la torre de Alumbres, como se ha dicho, la del Rame, la del Negro, o la de Nicolás Pérez, por ejemplo, fuesen propiedad de regidores, Diego Bienvengud, Juan Giner y Nicolás Pérez respectivamente.

            La ciudad estaba amurallada aunque también hay que decir, sin entrar en detalle, que muy deficientemente, y dentro de ella el castillo era el lugar destinado a guarecerse la población en caso de que fuese asaltada. Los vecinos tenían la obligación de hacer guardias y cumplir con otras tareas militares cuando fuesen requeridos para ello, así como acudir a los rebatos, pero a veces se negaban y había que retrasarlo o suspenderlo, y en los campos, en épocas de siembra y recolección la gente se negaba a pernoctar en la ciudad desoyendo las recomendaciones.

Las correrías de los piratas en la costa de la comarca afectaban principalmente a la zona de levante, pues desembarcaban en Cabo de Palos, Calblanque, Portmán, y el Gorguel, por ser una zona casi deshabitada, y disponer de lugares en la costa donde cobijarse y ocultarse para acechar presas fáciles, o realizar peligrosas incursiones de rapiña por los campos, donde siempre podrían encontrarse con campesinos indefensos que apresar, y Alumbres, que era por entonces el único lugar habitado al este de Cartagena sufrió las consecuencias en varias ocasiones, lo cual suponía un obstáculo para las actividades económicas y la repoblación de los campos.
En junio de 1558, desembarcaron en Cabo de Palos 500 corsarios de la dotación de ocho galeotas, y llegaron hasta Alumbres saqueando y capturando a toda la población.
Después, en 1561, una flota de 26 barcos con 1800 turcos intentaron asaltar el arrabal de San Roque en Cartagena, pero tuvieron que desistir de ello, porque la población estaba preparada y con refuerzos llegados de Murcia.
Faro de Cabo de Palos construido en 1864 donde estuvo la Torre Vigía y de defensa.
El más peligroso y temido de los corsarios fue el conocido Morato Arraez del que Alfonso Grandal dice que “Parece sentir cierta predilección por esta costa y en particular por Portmán. De hecho, una de las causas de peso alegadas en 1591 para construir allí cuanto antes una torre de defensa, es que por entonces, era éste su puerto favorito para hacer aguadas y protegerse de malos vientos, llegando una vez a permanecer allí ocho días seguidos. La más sonada de sus visitas tuvo lugar entre los diez días y trece de octubre de 1587, durante los cuales, con ocho galeotas, y unos 500 hombres en tierra, mantuvo en jaque tanto a la ciudad como a los refuerzos llegados de Murcia, hasta ser puestos en fuga por la llegada de las galeras”. En diciembre del mismo año, un regidor lo expresaba así en cabildo “el dicho Morato Arraez en días pasados llegó a la costa, al puerto que dizen Porman y estuvo dos días con gente en tierra y se desvergonço a correr por el campo donde nunca an llegado moros de día”.
Es memorable la campaña en 1602 desarrollada por las costas de Málaga, Mazarrón y Cartagena, apropiándose y capturando todo lo que fuese de utilidad para el incremento de su fortuna y de su fama. La Torre de Cope fue víctima propicia, en cuya aventura fueron capturados 56 lorquinos y sus dos capitanes, los regidores Juan Felices Quiñones y Luis Felices de Ureta. Los esfuerzos por rescatarlos posteriormente en Escombreras dieron pobres resultados, pues sólo se consiguió liberar a 5 de ellos.
Pirata en el muelle de Cabo de Palos
Las torres de defensa fueron destruidas varias veces por los piratas, que veían en ellas un impedimento para los ataques sorpresa con los que solían dar sus dañinos y más lucrativos golpes. Desde las torres costeras, no solo alertaban a otras que repetían la alarma y a los pobladores del interior, sino que además impedían con sus cañones el cómodo desembarco en los lugares que más les convenía, pues se exponían a ser alcanzados por los disparos desde la terraza de las torres.
El 3 de agosto de 1637 los piratas asaltaron Calpe apresando a 400 vecinos, y el 22 del mismo mes se notificaba al Concejo de Cartagena que estaban atacando la torre de Cabo de Palos, con el resultado de su destrucción y la muerte de su dotación, ensañándose en especial con su alcaide que fue maniatado, arcabuceado y quemado. Al parecer este acto de barbarie fue la respuesta que los corsarios dieron a la ejecución de su capitán días antes en Orihuela. El barco pirata había embarrancado y su capitán rendido fue maniatado, arcabuceado y después quemado, por lo que se deduce que los moros aplicaron el ojo por ojo, al menos en este caso.
Después de la destrucción de la torre de Cabo de Palos le tocó el turno a la del Estacio.

Hay un escrito publicado por algunos autores, entre los que destaca Federico Casal, según el cual se trata de un documento protocolario, correspondiente a la colocación de la primera piedra de la torre vigía de Portmán, y que el profesor José María Rubio Paredes lo califica de “…inaudito en este siglo…” (pág. 107). La verdad, es que el mencionado documento no ofrece muchas garantías para la época que se trata, que por otra parte lo repiten autores como Asensio Sáez y José A. Lorenzo Solano, sólo que además, ambos equivocan la fecha y en lugar de 1596 ponen 1556. No obstante, he decidido transcribirlo para que otros, lectores, curiosos y entendidos, puedan hacerse una idea y juzgar por sí mismos.
Faro de Portmán construida en 1865 en la Punta de La Chapa, en el lugar donde estuvo la torre vigía y de defensa 
Torre Vigía de Portmán: (texto del libro de José A. Lorenzo Solano. pág. 39)
Transcrito del libro de Asensio Sáez “Libro de La Unión” Biografía de una Ciudad alucinante 1977 pg. 38-39.
Documento del siglo XVI, en tiempos de Los Austrias- Felipe II
“Estando en el puerto de PORTMAN, término y jurisdicción de Cartagena, en la parte y lugar donde está señalado el sitio de la torre que se ha de hacer en el puerto, para impedir que puedan entrar en él los navíos de los enemigos, en 9 días de septiembre de 1556 años, el Sr. Lázaro Moreno, de León y Justicia Mayor de esta ciudad de Cartagena y de la de Murcia y Lorca, Adelantado y Capitán Mayor del reino, y el Marqués de Villena por S. M. y el Licenciado Cosme Martínez, Alcalde mayor de esta ciudad de Cartagena, y el doctor Ruiz de Amarchecoa Judor, Vicario y Cura de esta ciudad, estando vestido con sobrepelliz y estola y presentes Fray Andrés de Cánovas, clérigo y administrador del hospital de ella, el dicho doctor Ruiz, conforme al manual romano, bendijo cantidad de agua que había en una bota de madera y después de haber bendecido dicha agua, dice otras oraciones conforme al dicho manual, en el sitio donde se ha de hacer la torre y asperjó con agua bendita dicha, y luego Pascual Sánchez y Alonso Xabrera, albañiles, habiendo medido el sitio en redondo que ha de tener la torre, a la parte que mira al levante echaron cantidad de mezcla de cal y arena y el dicho Señor Corregidor  echó en la dicha mezcla un real de a cuatro y otro de a ocho y un real sencillo y medio real de plata y un cuartillo, y un cuarto de maravedís y un ochavo y dos maravedises y puso sobre la dicha mezcla y monedas una piedra que fue la que dio principio a dicha torre, y los albañiles prosiguieron la obra de ella…”

Bibliografía consultada:

-José María Rubio Paredes. Historia de las torres vigías de la costa del Reino de Murcia (SS.XVI-XIX).
-Alfonso Grandal López. Los siglos XVI y XVII. Manual de Historia de Cartagena-varios autores
-Aureliano Gómez Vizcaíno y David Munuera Navarro. El sistema defensivo de los Austrias.
-Cayetano Tornel Cobacho y Alfonso Grandal López. El peligro de las grandes flotas y la defensa de Cartagena entre 1580 y 1630.
-Francisco Velasco Hernández. Ataque corsario a Cabo de Palos y el Estacio en 1637.
-Asensio Sáez. Libro de La Unión.

-José A. Lorenzo Solano. Portmán (Portus Magnus Romano).

lunes, 5 de septiembre de 2016

LA SFC MINERVA EN PREFERENTE AUTONÓMICA: TEMPORADA 2015-2016 . FALTÓ UNA PIZCA DE SUERTE PARA EL ASCENSO A TERCERA

        Esta es la cuarta temporada que la SFC Minerva participa en Campeonatos regionales federados, y es también la cuarta ocasión en que un equipo sénior de Alumbres disputa un campeonato en el ámbito regional mencionado.
        Además, igual que la histórica temporada anterior 2014-15, ésta es la primera vez que un equipo de Alumbres juega un campeonato de Preferente.
     Seguimos siendo un club humilde, sin el respaldo de un club potente, ni un patrocinador importante que nos permita competir en igualdad de condiciones a otros que sí los tienen, como son los equipos de la comarca que en esta competición participan junto al nuestro, Cartagena FC y CD Algar.
         El Efesé, es el equipo más antiguo de esta tierra, y El Algar es filial del FC Cartagena de 2ª B, y hay muchos intereses extradeportivos alrededor de sus éxitos. A nuestro equipo no lo ampara nadie, pero no importa, lo que nos falta de respaldo económico y político, nos sobra de voluntad para afrontar con entereza los retos que se nos pongan por delante, por eso, aunque sería deseable disponer de un patrocinador, no vamos a pararnos porque no lo tengamos, pues a falta de respaldo económico nos conformamos con el cariño de nuestra afición que cada vez aumenta en número.
          Sin embargo, aún sin digerir todavía la monumental temporada pasada en Primera Autonómica, en la que nos proclamamos Campeones invictos (es la primera vez en la Región de Murcia, que un equipo en esta categoría se proclama campeón invicto); también pusimos una nueva marca en la máxima puntuación final 94 puntos; máximos goleadores del Campeonato 109 y también los menos goleados 19; en los primeros compases de la Preferente, en la 5ª jornada ya nos hicimos con el timón del barco, y estuvimos pilotándolo hasta la 10ª jornada, en que fuimos relevados de tan importante tarea.
      Después del enfrentamiento y primera derrota en la 8ª jornada con el Algar en su feudo, atravesamos un bache de resultados, en el que cosechamos una derrota más, seis empates y dos victorias, y a pesar de todo, al final de la primera vuelta nos mantuvimos entre los 6 primeros clasificados de la tabla.
La Minerva con la camiseta de entrenamiento, donada por Construcciones Nuevos Horizontes
            La segunda vuelta comenzó con derrota en Los garres, y si la regularidad fue la tónica general que marcó el devenir de nuestro equipo a lo largo del Campeonato, en el sprint final encadenó una racha de 8 partidos sin perder.
       En total se disputaron 34 encuentros, de los cuales la Minerva ganó 15, empató 13 y fue derrotado en 6 ocasiones. En la primera vuelta ganó 7 partidos, empató 8 y perdió 2, y en la segunda, ganó 8 empató 5 y perdió 4.
         En la clasificación final quedaba en 6º lugar, lo que le daba derecho a disputar los playoff de ascenso a 3ª.
       Por lo tanto, la temporada hay que calificarla de excelente, pues nadie contaba con la SFC Minerva para los ascensos a 3º, sobre todo porque era el novato de la categoría, y sin embargo, tras pasar el bache mencionado anteriormente, en la segunda vuelta, consiguió encaramarse entre los seis mejores clasificados y en la última jornada se jugó la posibilidad de disputar los playoff, pero tenía que ganar en casa al Bala Azul para no depender de ningún otro resultado, pues detrás tenía al Mazarrón a un punto y el golaveraje le favorecía a ellos, por lo que solo servía la victoria, además se daba la circunstancia de que estábamos empatados a puntos con El Algar, al que también le beneficiaba el golaveraje, y el Cieza estaba un punto por delante, por lo que aunque difícil, se podría dar una carambola que nos beneficiara, si empataban o perdían, uno o los dos equipos mencionados y ganábamos nosotros podríamos terminar en 4º o 5º  lugar de la clasificación final.
          El último partido contra el Bala Azul se resolvió con victoria y nuestros rivales para el playoff tampoco fallaron y todo quedó como estaba la jornada anterior, por lo que solo el Mazarrón quedó fuera de la promoción de ascenso.
        Los playoff comenzaron con el emparejamiento del 3º clasificado, el O. Totana con el 6º, la Minerva y el 4º Cieza con el 5º EL Algar, ambos a doble partido.
         El primer asalto se disputó en El Secante de Alumbres y Lo ganó la Minerva por 3-1, con 2 goles de Dato y 1 de José Alberto. El segundo y definitivo, se disputó en el Juan Cayuela de Totana y se saldó con empate a 2, goles realizados por José Alberto y Carri, por lo que fue la Minerva quien pasó a disputar la final con El Algar.
La SFC Minerva con los aficionados12-6-2016
          El día 12 de junio se jugó en El Secante de Alumbres el primer choque, con resultado favorable para la Minerva 1-0, y el partido de vuelta del día 19 en el Sánchez Luengo del Algar, se suspendió en el minuto 28, porque Rafa, jugador del equipo de casa sufrió una parada cardíaca y tras 40 minutos de atención al jugador sobre el césped, se suspendió el encuentro hasta otro momento.
         Los 60 minutos que quedaban para terminar el partido se disputaron el día de San Pedro 29 de junio y a los 7 minutos de juego, el Algar conseguía marcar el gol que le volvía a poner por delante en la eliminatoria, y en el resto del partido, la Minerva no pudo conseguir hacer el gol que necesitaba, por lo que el resultado global de 3-2 propiciaba que fuese El Algar quien ascendiera a Tercera, mientras el equipo alumbreño se quedaba con las ganas, pues sólo había premio para uno.
Directiva
Presidente: José Ramón Doménech Medina
Vicepresidente: Manuel Tortosa Martínez
Secretario: Domingo Albaladejo Pérez
Tesorera: María José Pedreño Pérez
Coordinador Deportivo: Pedro Villada Martínez
Crónicas, prensa, fotos, y facebook: Francisco Atanasio Hernández
Vocales:
Pedro Valero Egea
Antonio Villena Hernández
Ginés Valero Martínez
Manuel Bru Navarro
Ana María Valero Calderón
Antonio Nicolás Andreu
Pilar Avilés Simón
      
Cuerpo Técnico
                            Director Deportivo: Manuel Tortosa Martínez
Entrenador: Antonio Gabriel Jiménez Madrid
2º entrenador: Melchor Mínguez Rubio
Utilleros: Antonio Caparrós Andreu y Pedro Valero Egea.
Entrenador de Porteros y Delegado de Campo: Antonio del Campo García
    Ayudante Sanitario: Miguel Guerrero Giménez
Javier Sánchez de la Vega
Jugadores
Rafael Alcaraz Pérez (Mono)
                               Raúl Muñoz Barceló (Barceló)
Adrián Aguilera Pérez (Adri)
Sergio Dato Méndez (Dato)
Mohammed Rguyeg Ourarhi (Moha)
José Agüera Hermógenes (Aguera) (Baja)
Antonio Ponce Sánchez (Ponce)
José Alberto Sánchez Moreno (José Alberto)
Pedro José Mateo Miñarro (Patas)
Alberto Rivas Cayuela (Tico)
Jorge Martínez Asensio (Panocha)
Fernando Castillo Díaz (Castillo)
Miguel Martínez Montesinos (Litos)
David Garnés Martínez (Garnés) (Baja 29-12-015)
      Alessandro Vidal García (Aless)
      Vicente Molina García (Vicente)
      Antonio Ruipérez Benito (Toni)
      Francisco Moreno Hernández (Paco)
      Ayoub Tayebi (Ayoub) Baja-marzo 016
      Francisco Carrión Cañavate (Carri)
      Alejandro Vallecillos Quijada (Alejandro)
      Antonio Ruíz Martínez (Antonio)
      Alejandro Villada Sánchez (Kapote)
      Sergio Mayordomo Javier (Mayor)
      Daniel Gómez Jiménez (Dani)
      Antonio Hernández Lozano  (Gato)
      Juan Fernández Ortiz  (Juan)
La Minerva saludando al público tras su victoria con El Algar en partido de Promoción 12-6-2016 
RESULTADOS DE LOS PARTIDOS
06-09-015 SFC Minerva 3 – UD Los Garres 0 (Álex 1; Vicente 1; Panocha 1)
13-09-015 CD Bullense 2-SFC Minerva 2 (Vicente 1; Panocha 1(P))
20-09-015 SFC Minerva 1- La Hoya Lorca 0 ( Panocha 1)
27-09-015 CD Juvenia  0– SFC Minerva 2  ( Panocha 2 (1P))
04-10-015 SFC Minerva 1 – Sangonera 0 (Carri 1)
11-10-015 Beniaján CF  0 - SFC Minerva 0 
18-10-015 SFC Minerva 4-O. Totana 0 (Panocha 2; Álex 1; J. Alberto 1)
25-10-015 CD Algar  3  -SFC Minerva  2  (J. Alberto 2)
01-11-015 SFC Minerva 1-Mazarrón 2 (José Alberto 1)
08-11-015 AD Alquerías  0 - SFC Minerva 4 (J. Alberto1, Panocha1, Vicente1, Patas1)
15-11-015 SFC Minerva  1 -Cartagena FC 1 ( Panocha 1 )
22-11-015 Jumilla CD  0-SFC Minerva 0
29-11-015 Sporting Aguileño 2-SFC Minerva 2 (Álex 1; J. Alberto 1)
06-12-015 SFC Minerva 0-CF Molina 0
13-12-015 Cieza 0-SFC Minerva 0
03-01-016 SFC Minerva 2 –Montecasillas FC 0 (P.P. 1; Panocha 1)
10-01-016 CD Bala Azul  1 -SFC Minerva 1 (Vicente 1)
17-01-016 UD Los Garres 3-SFC Minerva 1 (Dato 1)
24-01-016 SFC Minerva 2-CD Bullense 0 (Mayor 1; J. Alberto 1)
07-02-016 La Hoya Lorca CF 1-SFC Minerva 0
14-02-016 SFC Minerva 2-CD Juvenia 1 (Panocha 2)
21-02-016 Sangonera UCAM 1-SFC Minerva 1 (Adri 1)
28-02-016 SFC Minerva 6-Beniaján 0 (Dato 2; J. Alberto 1; Vicente 1; Paco 1; Patas 1)
06-03-016 O. Totana 1-SFC Minerva 0
13-03-016 SFC Minerva 1  - CD Algar 1 (Adri 1)
20-03-016 Mazarrón FC 2-SFC Minerva 1 (Dato 1)
03-03-016 SFC Minerva 3  -AD Alquerías 1   (Panocha 1; Dato 1; Juan 1)
10-04-016 Cartagena FC  0-SFC Minerva 3 (Panocha 1; Álex 1; Mayor 1)
17-04-016 SFC Minerva 2-Jumilla CD 2  (Mayor 1; Panocha 1)
24-04-016 SFC Minerva 6-S. Aguileño 1 (J.Alberto 1; Álex 1; Dato 2; Juan 2)
01-05-016 CF Molina 0-SFC Minerva 1 (José Alberto 1)
08-05-016 SFC Minerva 0–CD Cieza 0
15-05-016 Montecasillas FC  2-SFC Minerva 2 ( José Alberto 2) 
22-05-016 SFC Minerva 2-Bala Azul 1 (José Alberto 1; Álex 1)

Playoff de ascenso a Tercera:
Semifinal:
29-05-016 SFC Minerva  3  -O. Totana 1  ( Dato 2; José Alberto 1 )
05-06-016 Olímpico Totana   2-SFC Minerva 2  (José Alberto 1; Carri 1)
Final:
12-6-016 SFC Minerva  1-CD Algar  0  (José Alberto 1)
19-6-016 CD Algar   3-SFC Minerva 1(Carri 1)
Jugadores de la SFC Minerva que fueron incluidos en el Once Ideal de Trecera, incluye jornada:
 Dato: 19ª-23ª-27ª-30ª-Incluido en el Once Ideal de la Temporada
 Panocha: 4ª-7ª-21ª
 Carri: 5ª-14ª-25ª
 Paco: 1ª-16ª
 Adri: 3ª-22ª
 Castillo: 10ª-15ª
 José Alberto: 7ª-31ª
 Aless: 23ª-32ª
 Barceló: 2ª-34ª
 Álex: 12ª
 Toni: 28ª
 Mayor: 30ª
Gradas centro 12-6-016 SFC Minerva 1-CD Algar 0




lunes, 22 de agosto de 2016

LOS CINES DE ALUMBRES

Ciertamente, los años 50 y 60 eran tiempos difíciles y había que aguzar el ingenio para sobrevivir bajo los mínimos que imponía la extraordinaria situación, y los niños, que a veces parecían viejos por lo mucho que sabían, eran los que más rápidamente aprendían a afrontar las dificultades con menos temor y riesgo.

Por entonces, los lugares de ocio y diversión que había en el pueblo, donde pudieran asistir todos los vecinos sin distinción de edad y sexo, se limitaban a dos cines, uno de invierno y el otro de verano.

            El Cine Isabelita de invierno, estaba ubicado en la misma manzana de viviendas del actual Bar San Roque. Toda la edificación, incluido el bar era propiedad de uno de los adinerados del pueblo, Andrés Martínez Cao “Andrés de la Cana”, que además de otras viviendas y grandes extensiones de tierras en el pueblo y fuera de él, era propietario también del cine de verano. Éste último lo construyó a finales de los años 50. El cine de invierno fue utilizado además, para otras actividades culturales y festivas como la representación de obras de teatro por actores del pueblo, y la celebración del Baile del Vermut en las Fiestas de San Roque, e incluso para alguna que otra fiesta de Nochevieja.

Edificio que albergó el Cine Isabelita en la calle Pelayo
            Los domingos eran días de sesión doble de cine, tanto para los alumbreños como para los numerosos vecinos de Roche, Escombreras, La Esperanza, o El Abrevadero que venían expresamente a pasar una tarde “de película” en Alumbres.

            Había críos que les gustaba el cine como al que más, pero sus padres no podían darles el dinero necesario, porque antes había que atender otras necesidades más perentorias como era la alimentación, o el vestido y el calzado de la familia, y entonces entraba en acción la imaginación infantil, y formaban un grupito de cuatro o cinco, uno de los cuales se iba a encargar de incordiar al portero del cine durante unos minutos.
- Amigo déjame entrar.
- Anda nene vete a tu casa a dar la lata.
Y se le acercaba a su lado para confiarlo y separarlo de la puerta lo más posible para que dejara hueco suficiente por el que poder entrar, hasta que cuando menos se lo esperaba, uno de los críos del grupo, se colaba como una exhalación entre el marco de la puerta y las narices del portero al interior del cine, y detrás de él instintivamente y sin pensarlo un momento, el portero en su persecución, que cuando venía a reaccionar segundos después ya se le habían colado el resto de compinches y se dispersaban por la sala para dificultar su localización. A veces, el portero cogía al primero que había entrado, o a alguno de los otros y lo echaba a la calle cogido de las orejas, pero otras, no atrapaba a ninguno y tenía que abandonar su búsqueda.
Viviendas de dos plantas donde antes estuvo el cine Isabelita. 
            No siempre utilizaban el mismo truco, ya que los críos que no podían pagarse el cine, todos los días tenían que estar inventando formas diferentes de engañar al portero, y otro sistema que empleaban para colarse consistía en que un crío pasaba al cine con su entrada, y al poco salía para ir al bar.
- Jefe voy a por pipas.
- Vale.
Y a la vuelta volvía acompañado por otro chiquillo, como dos buenos amigos, con el brazo por encima de los hombros, y charlando amigablemente como lo más natural del mundo.
- Jefe vamos para dentro.
- ¡Vale nene, vale, no des más la lata!
Muchas veces daba resultado, pero se arriesgaban a quedarse los dos en la calle si fallaba.
El cine de verano, tenía por techo el cielo azul plagado de estrellas y las paredes de más de dos metros y medio de altura. Como en el cine de invierno, los críos que carecían de los medios económicos necesarios para pagarse la entrada del cine, se las ingeniaban como podían, y además de utilizar todos los sistemas conocidos para colarse, aquí inventaron otros. Al principio se limitaban a subirse a la tapia ayudándose unos a otros, y desde allí, tendidos sobre la lera permanecían inmóviles como gorriones hasta el término de cada película, momento en que se bajaban de ella para evitar ser descubiertos. Pero duró poco, porque cuando los vieron, enseguida los echaron de allí los empleados del cine, utilizando para ello, palos, piedras y cualquier otra cosa que pudiera servir para espantar a los pajarillos.
Donde estuvo el cine de verano, después el taller de Mateo y actualmente viviendas
Viviendas donde antes estuvo el cine de verano
Así que tuvieron que seguir inventando y exponer un poco más, y en lugar de quedarse encima de la pared decidieron saltar al interior, y a veces, era tal el espectáculo que se generaba cuando algunos de estos chiquillos saltaban al cine y eran perseguidos por los empleados, que los espectadores se llegaban a olvidar de dónde estaban, y animaban a unos o a otros para que consiguieran su objetivo como si de verdaderos aficionados se tratara, incluso había quién se convertía en aliado ocasional de los críos cuando alguno de ellos, se escondía debajo de sus piernas, o se sentaba a su lado disimulando estar allí desde hacía tiempo, y había también quién llamaba la atención del empleado a gritos para que lo echara a la calle. La cara y la cruz de la moneda, como en todos los tiempos y como en todos los lugares.
           
            La crisis política y económica de los años 70, así como la mejora de las comunicaciones por carretera, y sobre todo la televisión, condujo a los cines del pueblo a cerrar a mediados de la década por escasez de beneficios, y durante varios años, el cine de verano fue el taller de reparación de automóviles de Mateo Reche, y el de invierno lo transformaron en cocheras, y posteriormente, en el lugar donde estuvieron los cines se construyeron viviendas. 



martes, 9 de agosto de 2016

FÁBRICA DE CERÁMICA “LA AMISTAD”

            Un poco de historia
            La fábrica comienza su andadura en 1842, fecha en la que firman un contrato los Sres.  Tomás y Juan Valarino, Estanislao Rolandi e hijos y Antonio Sixto como socios capitalistas por un lado, y como socios industriales Mateo Frates y Simplicio Maestre de San Juan por otro, por el que deciden fundar una fábrica de loza fina con el nombre “LA AMISTAD”, nombre éste que llevarán grabado o estampado las piezas fabricadas.

            El terreno elegido fue una hacienda recién comprada por el Sr. Tomás Valarino, y ubicada en el lugar llamado Borricén, de la Diputación de Alumbres. La decisión de ubicarla allí no fue casual, sino motivada por la cercanía de las minas que iban a proporcionar los minerales necesarios, incluso la arcilla se extraería de unos terrenos propiedad del Sr. Frates.

La fundación de la fábrica de cerámica “La Amistad” en Borricén, Alumbres, tiene como principal exponente a D. Tomás Valarino de origen italiano, que tuvo un singular protagonismo en el desarrollo industrial de la Cartagena del siglo XIX, construyendo además, una fábrica de vidrio en Santa Lucía y los muelles anexos a la misma, por lo que le fue otorgado el título de Conde de Santa Lucía.
Fábrica de Cerámica La Amistad- Borricén (Alumbres)
En 1845 se había terminado de levantar la fábrica, hornos, talleres, almacenes, pabellones para el director, portería y pozos. En esa fecha se trajeron técnicos de Inglaterra  y se introdujeron sus métodos de fabricación, beneficiando así los productos terminados.

            En su azarosa historia, de alrededor de medio siglo, la existencia de la fábrica atravesó por momentos muy difíciles, y en 1893 dejó de fabricar, aunque todo indica que su cierre  definitivo sucedió entre 1900 y 1905.
            Durante medio siglo, se fabricaron piezas elaboradas con los mejores materiales y el mayor entusiasmo, surgió así una loza fina dotada de sonoridad y dureza, cuya variada decoración destaca por la composición de los motivos ornamentales, escenas románticas, motivos florales y temas de cacería.
Tomás Valarino Gattorno
            Los objetos fabricados
            .Entre los objetos fabricados predominan los de carácter utilitario:
            .Ingente cantidad de vajillas; objetos de tocador y adornos.
       Predomina el procedimiento del estampado por ser el más barato y los motivos son muy variados: Temas vegetales y geométricos; asuntos chinescos; escenas de género; historiados, y el más característico, el de cacerías.
Escena romántica
Los platos con relieve aparecen policromados en tonos vivos, y los motivos que los adornan son unas veces pámpanos y racimos, otras tallos y hojas de enredadera, y en alguna ocasión se representa una casita al pie de una palmera.
Escena de cacería
            Entre las piezas aisladas destaca “el salón árabe” realizado en 1886 en la casa del fundador D. Tomás Valarino para Dª. María Valarino, hija de éste. Es un salón rectangular con un frente de tres arcos de medio punto, en el resto se abren vanos formados por arcos de herradura, y los azulejos en relieve son policromados y dorados.

            La caja de un reloj fechada en 1882 que está dedicado al descubridor de América.
      También es preciso mencionar un ánfora de color tostado y con dedicación a la Sociedad Económica.

Las marcas de la fábrica de Borricén
            El modelo más corriente es el de dos manos unidas.
           De éstas, una estampada de forma circular lleva la inscripción  ROLANDI VALARINO Y Cia* CARTAGENA*/CHINA OPACA  y en el centro dos manos unidas. Se puede encuadrar en el primer período de la sociedad 1845-1870.
Entre las estampadas de este grupo es preciso señalar las que llevan como leyenda, FÁBRICA DE CARTAGENA, la mayoría de veces en el interior de una cartela, con las simbólicas manos rodeadas por una corona o rama de laurel.

            De las marcas grabadas con manos se diferencian tres formas:
            Una ovalada con las manos en el centro dice, FÁBRICA DE CARTAGENA / GRANITO.
         Otra también ovalada, pero con los extremos cóncavos y las manos en el centro dice, FÁBRICA DE CARTAGENA/ CHINA OPACA.
         La tercera, de forma rectangular, con el lado superior curvo dice, FABRICA DE CARTAGENA. Las piezas del salón árabe llevan fecha de 1886.


            Sin las manos aparecen dos grupos de marcas:
            Uno grabado, se trata de una cartela con la inscripción, VALARINO/CARTAGENA.
            Otro estampado, en el que solamente aparece el nombre de VALARINO.
            Ambas marcas son posteriores a 1870.

            El último grupo lo constituye una marca estampada y otra grabada muy semejantes. Es una sencilla cartela en la que se lee LA CARTAGENERA. En un reloj la fecha es de 1882.