lunes, 20 de febrero de 2017

MIS INCURSIONES POR LAS ZONAS MINERAS DE NUESTRO ENTORNO

Este trabajo se lo dedico a todos los trabajadores de la minería de la Sierra minera Cartagena-La Unión, y en especial a mi abuelo y a mi padre que también fueron mineros.
            Como es sabido, Alumbres tiene su origen en la minería, y en la actualidad, hay vestigios de su pasado minero por toda la circunscripción, y ello a pesar de que hace más de 50 años que se dejaron de explotar.
En el Cabezo Rajao-Mina Iberia. Foto: Francisco Atanasio Hernández
En el Complejo Minero de La Parreta. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            En algún lugar he dicho ya que a mí las minas no me gustan, y el trabajo de minero menos, y eso que llevo sangre minera en las venas, pues mi padre y mi abuelo materno trabajaron en ellas. Los mineros y sus familias debieron de sufrir mucho durante las largas jornadas en las que permanecían bajo tierra, y con el temor de que sucediera algún mortal accidente que les impidiera volver a ver a los suyos y a la luz del sol, aunque esto último casi es una metáfora, pues los desgraciados “trabajaban de sol a sol”, es decir, empezaban la faena con las primeras luces del alba y acababan anocheciendo el día, o al revés.
            El presente trabajo tiene como finalidad recordar algunas de las zonas mineras del entorno de Alumbres, que de una u otra forma, solo o acompañado, he ido visitando en los últimos años.
            El Complejo Minero de La Parreta, el Cabezo Rajao, y los alrededores de la población, La Unión, Llano del Beal, Portmán, y Gorguel fueron lugares donde se desarrolló la acividad laboral que dio orígen y nombre a nuestro pueblo, y de donde se extrajeron principalmente, minerales para la producción de la plata, el alumbre, el plomo, el hierro, el zing y el cobre.

UNA MINA DE AZOGUE EN ALUMBRES
Por lo tanto, es obvio que no es extraño hablar de minas en esta zona, sin embargo hace algunos años que conozco la existencia de una mina en la diputación de Alumbres, que por lo visto es la única en la Región de Murcia, que yo conozca al menos, de la que tiempo atrás parece que contenía un mineral poco frecuente por estas tierras como es el azogue.
La mina en Alumbres se descubrió en 1895, y así lo informaba la Gaceta Minera, sin embargo, y aunque pasó a la posteridad como la mina de azogue entre mis paisanos, parece que su producción no fue muy importante y por lo visto no duró mucho su explotación.
No obstante, cuando conocí la noticia indagué entre algunos de nuestros mayores, y aunque alguno recordaba el nombre por el que se conoció la mina, no supo exactamente por donde se encontraba y tuve que buscarla.
En Sierra Gorda con el monte de la Porpuz a la espalda. Foto: Francisco Atanasio Hernández
El azogue o cinabrio es el mineral de donde se extrae el mercurio, y se encuentra en España en cantidades rentables en las minas de Almadén de la Comunidad de Castilla-La Mancha, cuyas reservas de mercurio están consideradas como las más grandes del mundo.
Cuántas veces habremos escuchado a nuestros mayores decir “Estate quieto niño, que parece que tienes azogue” o ”Oye tú, este niño tiene azogue” y es que el mercurio es tóxico y afecta al sistema nervioso, por lo que la mencionada expresión se suele dedicar a niños muy inquietos que no paran de moverse un segundo, aunque no tienen por qué estar intoxicados por el mercurio ¡Dichosa niñez y su inquietud!
El mercurio se obtiene sometiendo a calor el mineral, con lo que el mercurio se evapora y condensa en recipientes herméticos.
A lo largo del tiempo se le ha dado multitud de usos, entre los más conocidos podemos recordar el de los termómetros, lámparas fluorescentes, y la obtención de oro y plata por amalgamas.
El lugar donde está enclavada la mina, que creo que es la del azogue, es muy poco frecuentado, y además, para llegar a ella primero hay que andar un buen trecho por el monte y luego hay que batirse el cobre con las aliagas que cortan los caminos.
La mina está situada a media altura de la falda Oeste del monte conocido como La Porpuz, y tiene la entrada tapada por el hundimiento del terreno, por lo que no es aconsejable entrar en ella, y por supuesto, yo no lo intenté.
La visité en 2014 porque quería saber en qué lugar y condiciones se encontraba, y después de hacerlo lo puse en conocimiento de la Junta Vecinal de Alumbres porque justo al lado de la mina encontré un pozo sin brocal que puede resultar peligroso. Después no he vuelto por allí.
Mina de azogue. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Cinabrio
Me gusta la poesía y me agrada intercalar en mis escritos algún que otro poema, si puede ser de mi autoría, que guarde relación con el tema que trato, como este acróstico que pongo a continuación.

A veces, la luna vuelve a brillar

Lisonjera en mi memoria

Un escalofriante momento.
Mi guitarra suena entonces quejumbrosa
Bordando melancolía por mineras
Rimas con sabor a pirita y alumbre
Esquirlas de fuego y pasión desenfrenado
Siembran caricias en mis entrañas.

Duendes, dioses y pitonisas
Encienden sus mágicas hogueras
Sobre la seca hojarasca de mis ancestros
Desde donde la savia lechosa de las higueras
Emerge hasta las cenizas de mis sueños.

Montes de esparto y bizcocho
Ingles de sol y artemisa.

Mieles de cera y cristal
Entre nubes y azucenas
Miran la orilla del mar.
Orlas de cal y granito
Rifan sus lomas al viento
Inflaman la ocasión de azul
Aires de todos los tiempos.

EL GRUPO SENDERISTA DEL GARABITO A GRANÁ POR LA SIERRA MINERA
            Desde hace varios años comparto caminatas por montes y zonas mineras de nuestra tierra, con un grupo de veteranos al que bautizamos con el nombre de “GRUPO SENDERISTA DEL GARABITO A GRANÁ”, en honor al molino de Paco el del Garabito en Alumbres y a la Alhambra de Granada, porque en el grupo tenemos a un granadino, Miguel Cervilla y dos alumbreños, Paco Llor y yo.
Pues bien, con este grupo he realizado numerosas incursiones, y aún las sigo haciendo, por las zonas mineras de nuestra tierra, como La Parreta, Sierra Gorda, El Cabezo Rajao, El Garbanzal, La Unión, Portmán y El Gorguel.
Logotipo utilizado en las crónicas de las caminatas del grupo senderista. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Cuando nos toca visitar alguna zona de Alumbres, La Unión o Portmán, quedamos en casa de Paco Llor, o en El Casino de Alumbres, y desde allí empezamos la caminata. Alguna que otra vez nos dirigimos hacia La Parreta o Sierra Gorda, pero la mayoría de ocasiones cogemos el sendero que hay en la falda del montecico del molino de Paco el del Garabito, y pasamos cerca del casi derruido ya, que los de mi generación conocimos como de “La Señorita”, aunque antes se llamó de “Pedro el Garrabinero”.
Siguiendo adelante pasamos junto al montecico del Tío Gil, rodeamos el Cerro de la Cabrica, y caminamos en dirección del Huerto de San Pedro en La Esperanza, y una vez allí, tomamos diversas direcciones, unas veces subimos al Cabezo Rajao, donde disfrutamos hablando del apasionante pasado minero de su entorno y después continuamos hacia La Unión pasando por las minas que hay detrás del Cabezo y El Garbanzal. Otras en cambio, decidimos seguir en dirección al Chorrillo y Parque Minero de La Unión, o subimos por la carretera de Portmán hacia los molinos de viento generadores de corriente eléctrica, y volvemos por la Carretera del 33 hasta la Ciudad Minera y Cantaora, y desde allí, pasando por la puerta del Cementerio del Rosario, llegamos hasta Alumbres donde nos esperan los vehículos aparcados.
En las escalinatas de acceso a la mina Agrupa Vicenta. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Protesta ecologista en 2010 contra el proyecto de Macro Puerto en la playa del Gorguel colmatada de estériles mineros. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            Algunas veces nos desplazamos a Portmán y desde el poblado nos dirigimos a la Batería de Cenizas, o a la playa del Gorguel.
            Se nos encoge el corazón, cada vez que cruzamos por los estériles mineros que durante décadas estuvieron colmatando las playas de Portmán y el Gorguel, con el beneplácito de las administraciones de turno.
El mayor atentado ecológico perpetrado por el hombre en este país de corruptos, y otras porquerías, más o menos 1000 m de largo por 500 de ancho, y al menos 8 o 10 m. de profundidad de desechos mineros sustituyen al mar y a la playa de Portmán, y se me remueven las tripas mientras escribo estas palabras por el crimen iniciado en época dictatorial y continuado, mantenido y bendecido per secula seculorum por los gobiernos llamados democráticos de los últimos 30 y tantos años, es decir, la dictadura franquista comenzó el crimen, y ellos, los que se llaman demócratas, lo apuntalaron.

MAÑANA DE APRENDIZAJE POR EL ANTIGUO COMPLEJO MINERO DE LA PARRETA
            La historia es maestra de la vida (“Historia magistra vitae est”, que diría un clásico), por eso una mañana de 2013 me aproveché de la voluntariedad y experiencia de mi paisano y amigo Ginés Valero Martínez (el Chinche), que con sus 82 años de entonces sobre sus encorvados hombros, se brindó a acompañarme a patear las antiguas minas alumbreñas del Complejo Minero de La Parreta, en alguna de la cuales, me consta que trabajó en sus años jóvenes y me ofreció una lección magistral que le agradezco infinito, a pesar de que yo nunca he tenido interés por las minas, especialmente como lugar de trabajo, y eso que mis antepasados laboraron en ellas como la mayoría de los antiguos pobladores alumbreños, concretamente, mi padre fue minero en los primeros años de su vida laboral y en sus oscuras galerías contrajo la terrible silicosis, sé que trabajó con Ginés y otros alumbreños como Gabriel Hernández (el Torero), Ángel Navarro y otros. Por mi familia también supe que mi abuelo materno quedó inválido de una mano en un accidente en la mina, en fin, que a pesar de todo a mí las minas no me van nada, pero me gusta saber todo cuanto pueda de mis orígenes y de mis antepasados, y eso me da fuerzas para superar cualquier posible rechazo.
            Comenzamos por la zona de la capa freática que alimenta el Pozo del Rufo, lugar que, al parecer, dio origen a la fundación de la Compañía de Aguas Los Cartageneros y que desde principios del siglo pasado (1906), alimentó a Cartagena por medio de dos pozos, San Camilo y San Antonio, y también se abastecía de allí los aguadores de la zona cuya agua vendían luego por los pueblos y por la ciudad.
Mina Manolita del Complejo Minero de La Parreta. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            La mina Manolita está muy cerca de los pozos mencionados, y dice Ginés que estuvo trabajando en ella de maquinista en el castillete, así que nos entretuvimos un poco recordando cual era su trabajo, junto a las ruedas dentadas de la maquinaria que subía y bajaba a los mineros en la jaula.
            Seguidamente nos pasamos por la mina San Simón, a la que hace unos años le destruyeron el castillete para llevarse las partes metálicas y las poleas, y enseguida nos encontramos en la zona principal del complejo minero, donde se pueden ver todavía los restos de las oficinas, en cuya parte superior aún porta el rótulo de la empresa en forma circular “Montañero S.A. Grupo Minero La Parreta” y en su interior, dentro de un engranaje, dos ramas de olivo cruzadas formando un óvalo abierto por arriba, dentro del cual se cruzan los astiles de un martillo y un marro, y junto a las oficinas, los talleres, y en las cercanías del edificio administrativo, el lavadero San Ignacio, las tolvas, el comedor etc.
Logotipo del Complejo Minero. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            El camino de subida nos llevó a visitar la mina Impensada, luego la de Los Ángeles, y antes de ésta, el túnel de comunicación con la parte donde están las oficinas, el lugar donde se guardaban los explosivos de la mina, y de ahí a la de El Faro, y era inevitable la visión de los restos de una antigua fundición que también tenía el complejo minero y una balsa donde se recogía el agua que se extraía de algunas de ellas, como La Manolita, y que luego se aprovechaba para el lavadero, entre otras utilidades.
            Como nos quedó tiempo, lo aprovechamos para visitar el lugar donde estuvo instalada, durante algo más de un siglo, la fábrica de Explosivos de Alumbres denominada Garrabino y que hoy es solamente un solar. Camilo Calamarí Rossi, fue director de Garrabino y uno de los propietarios de las minas del Complejo de la Parreta.
Restos de la mina Felicidad. Foto: Francisco Atanasio Hernández
RECURRIENDO A LA MEMORIA POR LOS PARAJES DE ALUMBRES
            Mi amigo Ginés Valero (el Chinche), a pesar de su avanzada edad, es un hombre muy voluntarioso, con unas insaciables ganas de saber, de participar y de superarse, verdaderamente envidiables, y le había prometido que haríamos algunas incursiones más por lugares cercanos al pueblo que él bien conoce, por lo tanto, un día salimos a visitar dos lugares conocidos por los alumbreños, pero que ya sólo forman parte de nuestra memoria, porque únicamente quedan restos de las construcciones en el mejor de los casos, pero sobre todo montones de escombros.
 
En el paraje conocido como Los Pistones-cerca de la mina Felicidad. Foto: Francisco Atanasio Hernández
El lugar elegido fue el paraje conocido como Felicidad, pero también visitamos Los Pistones, la cantera y los restos de la casa del guarda (el Cabila y otros).
            La Felicidad es también el nombre de una antigua mina que estuvo ubicada en ese lugar, y de la que aún quedan restos, como es la sala de máquinas, el transformador, vestuarios, una balsa y pozos, por cierto, uno de ellos carece de brocal. Al lado del pozo hay una balsa que seguramente se utilizó como primer recipiente.
            La mina es antigua y en su momento debió de producir algún mineral de los que abundaban por aquí, plomo, zinc, etc., como todas las que se abrieron por la zona, sin embargo, dice el Chinche,  que recuerda que allí trabajó su padre José Valero y Carmelo Aranda, y que él sólo vio extraer agua que se almacenaba en una balsa para enviarla a Garrabino. Desde luego, todavía se pueden ver restos de obra de las conducciones de agua en dirección a los restos de la balsa y a la fábrica de explosivos.  
            Cuenta el Chinche, que a esa balsa iban a bañarse los zagales del pueblo de su época, y que él como era más pequeño que sus amigos y hermanos no se bañaba, pero hacía de vigilante, y cuando veía al guardia avisaba a los demás para salir corriendo.



lunes, 6 de febrero de 2017

ALGUNOS APUNTES DE LOS PARTIDARIOS

        Los Partidarios es un antiguo caserío construido en tiempos del auge de la minería que pertenece a la diputación de Alumbres. Está situado en la falda del Cabezo Rajao, a unos 200 m. de La Hoya, formando dos hileras de casas orientadas de Este a Oeste, a ambos lados de la carretera que comunica Cartagena y La Unión.
Durante el reinado de Fernando VII, en 1825, se promulgó la ley de minas que liberalizó el sector, por la que se pudo iniciar prospecciones mineras sin necesidad de obtener licencia real, tanto personas con capital como simples trabajadores, vieron su oportunidad en las explotaciones mineras.
 La tierra de promisión, fue receptora de ingente cantidad de población necesitada de cambiar su suerte que se desplazó a las cercanías de la sierra minera, y fueron creando asentamientos como el Garbanzal, Herrerías (La Unión), Portmán, El Algar, El Llano del Beal, El Estrecho de San Ginés y Los Partidarios.
Inversores españoles y extranjeros pusieron en explotación minas a las que arribaron trabajadores de diversa procedencia, del resto de la Región de Murcia, y sobre todo de Andalucía, especialmente de Almería, obreros desocupados, y de otros sectores de la producción, como la agricultura, atraídos por la propaganda idílica que se hacía desde algunos medios, sobre el trabajo en la mina y el fácil enriquecimiento.
 
Los Partidarios. Fotos: Francisco Atanasio Hernández
En lo que se refiere a los empresarios, los medios no mentían, muchos personajes de la época amasaron grandes fortunas, puesto que los salarios que pagaban a los obreros los mantenía en la miseria, y como además apenas invertían en tecnología, las riquezas que obtenían de la explotación de sus negocios quedaba más o menos íntegro en su poder. Personajes como Miguel Zapata Sáez (el Tío Lobo), Pío Wandosell, el general Blas Requena, José Maestre, así como las familias Dorda, Aguirre y otros, se enriquecieron con los negocios de la minería, propiedad de las minas, transportes, lavaderos, fundiciones y comercialización del producto. La mayoría de ellos construyeron mansiones en Cartagena, La Unión y Portmán, que recuerdan el poderío económico y político que disfrutaron en esa época, marcando diferencias abismales con los obreros, que apenas podían subsistir con los míseros salarios que cobraban por sus largas y penosas jornadas de trabajo en el subsuelo.

El nombre del lugar, “Los Partidarios”, hace alusión a la forma especial en que algunos contrataban o arrendaban un laboreo especial en la zona minera de Cartagena-La Unión. Sin duda en este lugar debieron de asentarse más de uno de esos personajes, posiblemente de la misma familia.

Juan Bautista Vilar, Pedro María Egea Bruno y Diego Victoria Moreno, en su obra El Movimiento obrero en el distrito minero Cartagena-La Unión dicen al respecto: “El negocio minero se reveló como una interesante alternativa laboral para numerosos jornaleros y labradores desprovistos de trabajo, sobre todo en años de dificultades agrícolas. Los más inteligentes y emprendedores, o aquéllos que disponiendo de un pequeño peculio estaban dispuestos a arriesgarlo, tomaban en arriendo un minado. Si el negocio marchaba bien podían hacerse de la propiedad. La desproletarización de estos individuos tenía lugar por tanto en dos etapas. Al convertirse en partidarios y acceder a la posesión plena. Este pequeño propietario actuará en ocasiones con mayor dureza que el capitalista nato”.
En otro apartado, añaden lo que el ingeniero jefe del distrito minero expresa para justificar los numerosos accidentes sucedidos en las minas: “De otro lado no sería ajeno a esta situación los múltiples partidos, establecidos en una misma mina, cada uno de los cuales trabajan a su aire… Con el sistema que han tomado en la sierra de Cartagena de explotar las minas dividiéndolas y arrendando cada una de las partes a persona diferente, pueden repetirse los accidentes con frecuencia”.
Los Partidarios desde el Cabezo Rajao con Alumbres al fondo. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Los partidarios por tanto, eran pequeños empresarios que contrataban el laboreo de una mina, o parte de ella y si la explotación les daba el rendimiento apetecible, bien pronto harían ostentación de la prosperidad y la riqueza que les proporcionaba.

Asensio Sáez García, destaca sobre todo el carácter fanfarrón y pendenciero del “partidario”.
“Camorrista a veces, rumboso a manos llenas, si la mina daba para más, la figura del “partidario” va unida siempre al anecdotario más delirante, valga el ejemplo: una noche la mampara del conocido café cantante da paso al “partidario”, con su chaleco cruzado por la áurea cadena de reloj y el alfiler de pedrería clavado en la corbata. Dos tiros al aire, el consiguiente sobresalto de la clientela y, una vez serena el ánima, la pródiga determinación: “No pasa nada, amigos; simplemente haceros saber que las consumiciones de esta noche corren todas a mi cargo”.
Los Partidarios con el Cabezo Rajao al fondo. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Sin embargo, es el poeta unionense Pedro García Valdés, en su poema “El partidario Jacinto” quien retrata con suma nitidez el verdadero semblante y la interioridad del personaje, como un aventurero sin escrúpulos que llega a la sierra en busca de fortuna a costa de lo que sea, y cuando la encuentra cambia por completo su forma de vida:

EL “PARTIDARIO” JACINTO
El “partidario” Jacinto
camina muy de mañana.
Lleva su pelliza azul,
su sombrero de ala ancha,
su pistolón en el cinto,
su jaca torda y su faca.
Va presumiendo de espuelas
que brillan como la plata.
El “partidario” Jacinto
camina por tierras altas,
por la sierra dura y fría
desnuda a la luz del alba.
Cortando el aire campestre
el filo cruel de las lajas;
            sobre el suelo macerado
            el bálsamo de la escarcha.
Ni un árbol en el entorno,
ni una brizna de retama;
todo desolado y yermo,
reseco como su alma.
El “partidario” Jacinto
no quiere a nadie ni a nada:
sólo quiere hacer fortuna
por artes buenas o malas,
que no gozó de la vida
ni fue rico por su casa.
Trabaja de sol a sol,
trabaja siempre, trabaja;
no da descanso a la mano
ni se permite una pausa.
Si el filón no viene a él
él va a su encuentro ¡y lo halla!

Ahora es el señor Jacinto
que bulle, dispone y manda;
que fuma buenos vegueros
y bebe vinos de marca,
y come ricos manjares
y duerme en mullida cama.
Ahora el señor Jacinto
no luce su buena jaca,
sino un tronco de caballos
que lo lleve y que lo traiga;
ahora va solo en galera
con muelles y suaves llantas.
Ya no lleva la pelliza,
sino su pañosa parda.
Ahora luce un solitario
que centellea como un ascua,
chaleco de fantasía
y su camisa bordada.
Ahora se viste de gris
o de azul, según le cuadra,
porque ahora es un señor:
¡el señor Jacinto, vaya!.
Que ya dejó el pistolón
y la faca, viles armas;
pero hiere si hay que herir,
¡y si hay que matar, mata!

Los mineros solían bautizar a sus minas con nombres variados, pero sobre todo sugerentes, a las que le ponían el de su amante, esposa, madre o hijos/as, Carmen, Rosario, Antoñito. Muchas veces también les adjudicaban el nombre de su santa devoción, Santa Ana, San Manuel, San Joaquín. Otras lo que esperaban de ellas, Esperanza, El Acierto, Es Posible, Lo Veremos, etc.
En sus cercanías aún se pueden apreciar los restos de algunas de las minas, por el Norte, la mina Proserpina y Valeria en la falda del Cabezo Rajao, igual que la de D. Carlos por el Oeste, aunque ésta, está entre Los Partidarios y Borricén. Por el Sur, en una pequeña elevación del terreno, destaca la mina conocida como Esparteña, entre el poblado y el Huerto de San Pedro. 

Inauguración del alumbrado público en los Partidarios. 15/8/1968
No sé porqué, pero desde luego no parece casual que las Fiestas de San Roque de uno u otro año se aprovecharan para inaugurar mejoras en el pueblo, el caso es que este año le tocó al alumbrado en el barrio alumbreño de Los Partidarios, y a la remodelación de la Plaza de la Iglesia, curiosamente como en el 49 le tocó al agua del Taibilla.
Banda de Cornetas y Tambores de Alumbres años 80. Foto: cortesía de José Martínez Ros 
Al acto asistió, como no podía ser de otra manera, el alcalde de Cartagena Ginés Huertas Celdrán, acompañado del teniente de alcalde Eduardo Cañabate Navarro, y el delegado de Barrios y Diputaciones José María Carrión Inglés, cuyas autoridades municipales fueron recibidas por el alcalde de Alumbres Antonio Pérez.

Más tarde, en presencia de la Reina de las Fiestas y sus Damas de honor se procedió a inaugurar la remodelación de la Plaza de la Iglesia, cortando la cinta que cerraba el acceso a ésta, La Sociedad Eureka realizó una suelta de palomas.
A continuación se celebró una misa oficiada por el párroco Francisco Clemente, siendo cantada por el coro juvenil.
Después en el cine Isabelita se celebró un baile en honor de la Reina de las Fiestas y sus Damas de Honor. 

En las fiestas de San Roque de 1981, se programó por primera vez (no me consta que se hiciera antes de esa fecha), que la Diana de Alumbres pasara también por Borricén y Los Partidarios.
            En el programa de las fiestas de ese año, se puede leer “Gran Diana Floreada con la Banda de Cornetas y Tambores de Alumbres. Comienza su recorrido por Borricén y Los Partidarios”.  Luego se repitió la experiencia en alguna que otra ocasión, como la de 1985 en que también se programó el recorrido por El Portazgo.
Majorettes de Alumbres años 80. Foto: cortesía de José Martínez Ros
            Aquel año de 1981, se programaron 7 días de fiesta, los cuales comenzaron el lunes día 10, con un pasacalles de la Banda de Cornetas y Tambores y Majorettes de Alumbres, y terminaron el domingo 16 hacia las 2 de la mañana tras el tradicional Castillo de Fuegos Artificiales y el añadido de una Retreta Floreada a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores de Alumbres. 

            Mi agradecimiento a Rogelio Mouzo Pagán, Victoriano Díaz y Francisco José Ródenas Rozas, por el interés mostrado en proporcionarme el poema de Pedro García Valdés “El partidario Jacinto”.


lunes, 23 de enero de 2017

DEL PORTAZGO DE ALUMBRES

El Portazgo era un antiguo impuesto que se cobraba por el derecho de tránsito, y el fielato, era el nombre por el que se conocían las casetas donde se cobraban los mencionados impuestos.
En Alumbres hubo dos portazgos, o fielatos. El Portazgo viejo estaba situado en la salida de Alumbres a Escombreras, cerca de las Casas de Requena, y el que tratamos en este escrito que en principio se denominó Portazgo Nuevo.
El emblemático lugar, más conocido como Portazgo a secas, se quedó para siempre con el nombre del lugar donde se cobraban los tributos, y estaba situado en el cruce de caminos entre Cartagena-La Unión y sus derivaciones hacia Alumbres y Escombreras por el Sur y Roche por el Norte.
Calle Virgen de La Caridad de El Portazgo, perpendicular a la carretera de La Unión
                En el Expediente sobre el abasto de las cuatro especies (vino, aceite, vinagre, carne) de 1811, se puede leer (trascrito literal):Abasto de las cuatro especies de la Diputación de Alumbres por término de un año que dio principio en 12 de octubre y concluirá en 11 de igualmente mes de 1812. Por acuerdo del Ilustre Ayuntamiento de 28 de mayo de 1812 quedó en asentamiento y a favor de Antonio de Gea el abasto de las 4 especies del lugar y Diputación de Alumbres siendo cada una según a continuación se expresa.
            La libra de aceite un quarto más del precio que costa en esta ciudad – la carne de oveja- el quartillo de vino y el de vinagre a los precios que costa en esta otra ciudad.
            La libra de carne de cabra dos quartos menos del precio a que se benda la oveja.”
En mayo de 1874 se implantaba el ferrocarril Cartagena Herrerías, y 9 años más tarde, en septiembre de 1883 se cerraban los fielatos de Alumbres y Escombreras.
A ese respecto, el Acta Municipal de 8 de septiembre de 1883, lo relata como sigue a continuación:
“CONSUMOS- Leyose un oficio fecha de anteayer suscrito por Don José María Romero representante del arrendatario de consumos, expresando que ha recibido la comunicación de la Alcaldía, referente a que en cumplimiento de lo acordado por el Ayuntamiento en veinticinco de agosto último, proceda inmediatamente a levantar los fielatos que tiene establecidos con carácter provisional en las Diputaciones de Alumbres y Escombreras, toda vez que los vecinos e industriales de aquellas diputaciones están dispuestos a los encabezamientos y conciertos que interesa el artículo doscientos nueve de la vigente instrucción, y después de hacer relato del expediente instruido sobre el asunto concluye expresando que como no puede ni debe faltar a lo que disponen sus superiores jerárquicos en la Administración económica le es imposible dar cumplimiento a lo acordado por el Ayuntamiento mientras que el Sr. Delegado no revoque la orden que dictó en diez de enero del corriente año, sobre establecimiento de fielatos provisionales, o bien hasta tanto que se hayan verificado los encabezamientos y conciertos, cual es su deseo lo procura constantemente por todos los medios legales según aparece en el expediente, pues otro procedimiento por parte de la Alcaldía o del Ayuntamiento, además de menoscabar en su concepto las facultades de que se haya investido el Jefe Superior de Hacienda de la provincia, pondría en peligro sus intereses contra lo cual protesta desde luego ante el Sr. Alcalde y ante la expresada superior autoridad a quien con la misma fecha di cuenta de lo que ocurre. Inteligenciado el Ayuntamiento y después de hacer uso de la palabra el Sr. Concejal Don Mariano Giménez como Presidente de la Comisión de Consumos, haciendo notar algunas inexactitudes contenidas en el oficio de referencia, acordó:

Que se esté a lo resuelto en sesión de veinticinco de agosto último y por consecuencia se obligue al arrendatario de Consumos a que levante los fielatos sin perjuicio de excitar los derechos que crea le asisten en el asunto de que se trata.”
Las cuatro casas que quedan del Portazgo. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Posteriormente, en el Acta Municipal de 18 de enero de 1890, se consignó la reclamación de una indemnización de D. José María Romero, representante del arrendatario Sr. Silvestre Solano, por los perjuicios ocasionados por el cierre de los fielatos y por los derechos del aceite de linaza que dejó de percibir.
Poco después, el expediente se resolvió en la sesión municipal del 25 de enero de 1890, en la que el Ayuntamiento por unanimidad acordó “Prestar su aprobación al informe de la comisión de consumos teniéndose por su resolución en el asunto de que se trata, y que previa la conformidad del representante Don José María Romero se consigne para su pago en el presupuesto ordinario del año próximo la suma de cinco mil seiscientas pesetas a que ascienden las indemnizaciones por los conceptos expresados en el dictamen.”

Éste fue uno de los barrios más antiguos de Alumbres, y en otros tiempos en los que la memoria no le alcanza, estuvo muy concurrido, no solo por la población establecida en el lugar, sino también por la que continuamente pasaba por allí, pues aprovechando que era un lugar de tránsito, se establecieron comercios y talleres, como la tienda de comestibles del “tío Aragonés”, o la bodega de Lorenzo Maiquez, además hubo talabartería y herrería según cuenta Juan Ros y Pedro Pérez en su librito “Cosas de Alumbres.”

En sus cercanías también se estableció el primer teatro que hubo en Alumbres, concretamente en el camino del Turbinto, un caserío cercano al Portazgo. El Eco de Cartagena anunció su inauguración el 2 de mayo de 1877 “El sábado próximo se inaugurará el nuevo teatro de Alumbres que ha sido construido por uno de aquellos  vecinos. Nos alegramos que en cada uno de los caseríos de este campo se establezcan esos centros de instrucción y recreo tan beneficiosos para los pueblos.”
Solar donde antes estuvo El Portazgo. Al fondo Alumbres. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            A lo largo del tiempo se fue reduciendo el número de habitantes, concretamente conforme la actividad laboral más importante reducía su número de empleados, y eso fue entre los años 20 y 60 del pasado siglo XX, coincidiendo con las fuertes crisis por las que atravesó la minería que conllevaría el cierre de la mayoría de las minas y por supuesto, por los efectos de la guerra.
Vecinos del Portazgo a mediados del pasado siglo XX
            La línea del tren pasaba entre la carretera y el lado norte de las viviendas que estaban alineadas de Norte a Sur, a ambos lados de la carretera que conducía a Alumbres, o calle Virgen de la Caridad, aunque también había una hilera de casas que miraban al sur, alineadas en paralelo a la carretera general y otra en dirección a los Mulas.
En un principio hubo guardabarreras para evitar la colisión de vehículos con el tren, y a partir de los años 60 del siglo pasado, el barrio dispuso de apeadero en la línea del tren Cartagena-La Unión.

Los pobladores del barrio celebraban fiestas en honor a la Virgen del Rosario a principios de octubre, distinguiéndose así de las fiestas de Alumbres en honor a San Roque, que siempre se celebran a mediados del mes de agosto. Posteriormente, la mencionada fórmula festera fue ensayada en algunas calles y barrios de Alumbres, como las de la calle Corazón de Jesús, Canalejas, “Villa Conejitos”, las Fiestas del Zaraiche en honor a San Francisco de Asís, o las del más reciente barrio de La Ladera.

El Portazgo era y sigue siendo el lugar donde todos los años, en las Fiestas de San Roque, numerosos alumbreños/as, se concentran a la espera de la llegada de la banda de música que realiza la tradicional diana por las calles del pueblo con acompañamiento de cohetes.
Los  nuevos puentes de la carretera de circunvalación de Alumbres. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            Tras la instalación de la Refinería en el Valle de Escombreras, se construyó un puente sobre la carretera Cartagena-La Unión (todavía se pueden ver los restos de este primer puente), que desviaba el tráfico desde unos cien metros antes del Portazgo y pasaba por en medio de Alumbres con todos los inconvenientes para la población de tener que soportar el impresionante movimiento de vehículos pesados que atravesaban el pueblo diariamente hacia las industrias del Valle de Escombreras.
La Verdad 22-12-1982. Foto: Damián
Fue en diciembre de 1982 cuando se presentó el proyecto de la carretera de circunvalación de Alumbres, que conectando con la autovía, pasa por el lado este del antiguo Complejo Minero de La Parreta y por la falda del monte Calvario, cuyas obras comenzaron en 1983, siendo presidente de la A.VV. de Alumbres, Manuel Hernández Nicolás. Comprendían una distancia de 2,6 kilómetros de carreteras de ida y vuelta, desde el puente del Portazgo hasta el Valle de escombreras, y su inauguración tuvo lugar el 16 de abril de 1986.  
             La Verdad 17-4-1986. Tráfico pesado por en medio del pueblo. Foto: Damián
La empresa ADHER.
Esta empresa fue ubicada en el lado Norte de Alumbres, justo al lado de las pocas viviendas que quedaban en El Portazgo, y a menos de 100 metros de las últimas viviendas del pueblo, las casas de Repesa. La fábrica se dedicaba al mantenimiento de las bombonas de butano, limpieza, repintado y revisión de válvulas de seguridad.

Desde su instalación a mediados de la década de los ´60, tuvo sus detractores que protestaron para que la trasladaran a otro lugar más alejado de las viviendas, porque algunos vecinos la consideraban peligrosa y contaminante, pero todos los esfuerzos realizados chocaron contra la negativa de la Administración.
     
Así pues, el 20 de enero de 1984, a primeras horas de la jornada, alrededor de las 6,30 h., se produjo el primer accidente importante en el interior de la factoría, el cual motivó el recrudecimiento infructuoso de las denuncias de los vecinos que ya sonaron algo más fuertes al ser éstas en período democrático. La causa parece ser que fue un error humano, y provocó 15 heridos, 5 de ellos de cierta gravedad, Damián Paredes López y Antonio Hernández Jiménez sufrieron quemaduras muy graves de las que quedaran graves secuelas.
                                                                                                                                  
          No obstante, diez años después, el día 6 de  junio de 1994, un nuevo accidente vino a llevar el pánico y la tragedia a la población de Alumbres.                    
Poco después del cambio de turno, a primeras horas de la tarde, se produjo una violenta explosión en el interior de las instalaciones de la factoría, donde se encontraban diez trabajadores, parte del techo saltó por los aires por efecto de la explosión que convirtió la estructura metálica del local en un montón de hierros retorcidos. La onda expansiva rompió los cristales del bloque de viviendas cercano (casas de Repesa), y además se provocó un incendio considerable que pudieron extinguir los bomberos de Cartagena y de la Refinería de Petróleos de Escombreras unas dos horas después. También se personaron en el lugar la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Después se dijo que el accidente pudo ser ocasionado por acumulación de gases, aunque parece ser que al lugar donde se produjo la explosión, las botellas llegaban sin gas y llenas de agua.

En el accidente, resultaron heridos con graves quemaduras siete trabajadores, que fueron trasladados al Hospital del Rosell, y posteriormente a la Unidad de Quemados de la Arrixaca. Cuatro de las víctimas llegaban en estado crítico con quemaduras en la mayor parte de su cuerpo. Francisco Martínez Rodríguez de 32 años; Miguel García Castillejo, de 31; Antonio García Zapata de 53; (estos tres accidentados fallecieron en el hospital en días posteriores) y Pedro Vidal Martínez de 23 que finalmente salvó la vida; menos graves se encontraban Miguel Ángel Carpio de 23 años; Francisco González Buitrago de 52 y Francisco Conesa Urrea.
La Verdad 23-6-1994
Después de este desgraciado accidente, ADHER ya no reanudó su actividad hasta que trasladó sus instalaciones de Alumbres a un paraje rural de Roche, cuyos terrenos había adquirido con anterioridad, desde entonces continúa allí, alejado de la población lo suficiente como para que se pueda compatibilizar industria y población.