martes, 29 de septiembre de 2015

EL INCENDIO DE LA REFINERÍA DE ESCOMBRERAS


Eran algo más de las 11.30 h. de la noche del día 1 de octubre de 1969, cuando una enorme llamarada puso de rojo el cielo que cubre el Valle de Escombreras y Alumbres, y enmudeció a todos aquellos que aún no se habían acostado porque al que más y al que menos le hizo pensar en el apocalipsis.

Se acababa de producir una impresionante deflagración en uno de los depósitos de combustible del interior de la factoría. El descomunal incendio que se originó pronto se propagó a otros tanques, y a la antigua chimenea provocando su desplome y expandiendo aún más el fuego.
Después del estupor del primer momento, muchos vecinos de Alumbres salieron de sus casas en dirección al poblado con el ánimo de ayudar en lo posible, y por el camino se iban tropezando con el pavoroso éxodo humano que había producido aquel incendio en los habitantes del Poblado de Refinería. Hombres, mujeres y niños, jóvenes y mayores, subían por la carretera a medio vestir, camino de Alumbres, Cartagena, y otras poblaciones cercanas donde mucha gente de aquella tenía familiares que los podría albergar durante unos días.
Todo el poblado fue evacuado, y sus accesos férreamente controlados por las fuerzas del orden.

Bomberos de toda España y el ejército, participaron durante varios días en las intensas labores de extinción del incendio y en la construcción de diques de tierra para evitar una mayor propagación. Un incendio de estas características nunca antes se había producido en España.

Aquel incendio provocó cinco muertos: Juan García Lucas; Feliciano Hernández Vicente; Antonio Armario Romero; José Juan Eulogio Ros y Antonio Sánchez García, y las pérdidas económicas y materiales en las instalaciones fueron cuantiosas, pues estuvo activo durante una semana, dándose por extinguido el día 8 de octubre a las 19.30 h., y entonces muchos de los vecinos que habitaban el poblado buscaron vivienda en otros lugares, porque después de aquello ya no quisieron volver a vivir más allí, pues la tranquilidad y comodidad que hasta ese momento habían tenido se la acababa de llevar el trágico accidente. 
Parece ser que todo empezó en la Unidad de Furfural nº 1 en el momento en que se estaba enviando propano a dos unidades de desparafinado, cuando se produjo una fuga en una tubería y el gas impulsado por el viento se dirigió hasta el horno de la Unidad de Furfural y se produjo la primera explosión que generó otras en cadena, el resto ya se ha comentado.

Los troveros Ángel Cegarra Olmos “el Conejo”, y Gabriel López Carrión, dedicaron el siguiente trovo al incendio de la Refinería. Gabriel hizo la cuarteta y Ángel “el Conejo”, las cuatro quintillas que forman el trovo. Mi agradecimiento a Félix Martínez, yerno de Ángel Cegarra, por proporcionarme este documento.

FUE PARA REFINERÍA
EL DÍA UNO DE OCTUBRE
DE CAOS E INCERTIDUMBRE
PORQUE EL FUEGO LA ENVOLVÍA.
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1ª copla

La llama devastadora
cruda, fanática, arpía,
vil, infame y malhechora
esta plaga destructora
FUE PARA REFINERÍA.
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2ª copla

De rojo se tiñe el cielo,
Refinería se cubre
de denso y oscuro velo,
fecha triste en nuestro suelo
EL DÍA UNO DE OCTUBRE.
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3ª copla

Cunde el temor porque estalle
llega el peligro a la cumbre
cunde el pánico en la calle
y se ve víctima el Valle
DE CAOS E INCERTIDUMBRE.
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4ª copla

Fue dramático el momento
la población, loca huía
entre llanto y sufrimiento
de aquel infierno sediento
PORQUE EL FUEGO LA ENVOLVÍA. 

sábado, 26 de septiembre de 2015

SOBRE EL TREN CHICHARRA


         Antes que nada quiero aclarar que de este tema voy a tocar solamente lo que afecta a la Diputación de Alumbres, y alguna que otra generalidad.

         Hasta la implantación del ferrocarril Cartagena-La Unión el 14 de octubre de 1874, el transporte de los minerales en toda la sierra minera se realizaba por medio de carros y animales de carga, y aunque al principio ambos sistemas coexistieron y se complementaron, poco a poco, el tren fue sustituyendo el transporte por otros medios, por lo que no a todo el mundo le agradó la idea del tren, sino todo lo contrario, y generó  numerosos casos de agresión con piedras y otros objetos.

         En la edición del 16 de marzo de 1899, El Eco de Cartagena publicaba:
”Anoche ocurrió en el camino de La Unión un caso de verdadero salvajismo, una mano criminal disparó un tiro al último tren descendente, que no tuvo, por fortuna, consecuencias funestas. La bala penetró por un cristal del vagón de primera y atravesando el ancho del carruaje fue a salir por el cristal opuesto. No es esta la primera agresión que contra el tranvía se comete. A pedradas ha sido acometido en ocasiones varias, pero la de anoche constituye el colmo de tan criminales atentados.

         El susto de los viajeros fue tan tremendo como natural, porque el vagón iba ocupado por veintiséis personas. El atentado se verificó en las inmediaciones de la estación de Alumbres. Llamamos la atención de la policía sobre este asunto y esperamos que encontrará a los delincuentes para que lleven su merecido.”


         Con la construcción de la vía férrea, se levantó un muro que separaba la vía del camino que comunicaba Cartagena y La Unión (en esas fechas aún no había carretera)

 De Cartagena a Herrerías
            han "levantao” una pared
      por la pared va la vía,
      y  por la vía va el tren
        y dentro la prenda mía.

         Conforme se fueron viendo los satisfactorios resultados que ofrecía el ferrocarril para la minería y la industria, se construyeron ramales que conducía el tren de mercancías lo más cerca posible del lugar donde estaba el producto. Las minas de La Parreta dispusieron de un ramal, igual que muchas de la sierra minera de La Unión, o diversas industrias de Cartagena, como Productos Químicos, fundiciones, puerto de Cartagena, etc.
Máquina "Alumbres". Foto: cortesía de Ángel Roig Meca
A principios del siglo XX el tren llegó a Los Blancos, y por entonces sus máquinas de vapor tenían nombres de poderosos mitos, como Titán, Neptuno, Vulcano, Júpiter, aunque la verdad era que, cuando llegaban a las cuestas de La Media Legua o de La Esperanza, les costaba trabajo hasta pitar, y se ganaban el carbón que consumían centímetro a centímetro de ascensión, por lo que había que tener mucha paciencia en esas cuestas si se viajaba en él, incluso, había  mucha gente que sentía un especial cariño por la máquina, y en esos difíciles trances se bajaba del tren para aligerarla de peso, y luego, cuando terminaba la ascensión volvía a subir al vagón.

Una de esas máquinas fabricada en 1880 llevó el nombre de “Alumbres” y la foto que tengo de ella, se la debo a mi amigo Ángel Roig Meca.

Hasta la década de los 60 del pasado siglo XX, la estación de Alumbres tenía jefe de estación, que además atendía el despacho de billetes de pasajeros para el tren de la FEVE en ventanilla.

Esta estación dispuso de depósito de agua para la caldera, y aún permanece allí.

Depósito de agua en el apeadero de Alumbres. Foto: Francisco Atanasio Hernández

También hubo guardabarreras, para atender los dos pasos a nivel que había para cruzar de la carretera Cartagena-La Unión al pueblo, uno en El Portazgo y otro en La Hoya, los atendía la misma persona poniendo cadenas que avisaban del paso inmediato del tren.

Hacia 1965 se dejó de transportar minerales en el tren, porque ya lo realizaban los grandes camiones que cargaban más y tenían más movilidad, y con ello llegaron también otros cambios y o mejoras. Se cambiaron las viejas máquinas de carbón por otras de gasoil, y también se suprimió la venta de billetes en la estación y se  prescindió del empleado que la atendía, aunque sigue habiendo apeadero.
A la izquierda de la imagen la estación de Alumbres

viernes, 25 de septiembre de 2015

LOS MOLINOS DE VIENTO DE ALUMBRES

              
         Aunque sólo queda en pie el molino del Tío Paco el del Garabito, se sabe que hubo otros dos más en el pueblo, uno desaparecido y el otro casi destruido.

         El molino espartero en principio, estuvo dedicado a la molienda de cereales, que fue el origen de los molinos de viento, y posteriormente es posible que fuera adaptado para picar esparto.

         El molino desaparecido, es el molino del Rango o de Salud, que estaba ubicado donde hoy están construidos los chalet y dúplex de La Hoya.

         El molino de “La Señorita”, está casi destruido en su totalidad y se levantó unos doscientos metros más al Este del molino espartero, en las estribaciones del monte del Tío Gil, al lado de las “Casas de la Señorita“.

         Breve historia.
Rodeado de chumberas y rocas, el molino, hoy conocido como molino espartero, ha sido durante muchas generaciones un lugar de juegos diversos para los chiquillos, y muy en especial para los residentes en el Zaraíche, para los que sin duda, se trata de un lugar muy querido. Entre aquel molino y aquellas palas, muchos chiquillos empezaron su “aprendizaje” de hombres mayores de su época, fumando en círculo como los indios los “Celtas Cortos” y los “Ideales”, que alguno de ellos le birlaba a su padre.   

En aquellos tiempos, los críos conocían muy poco las andanzas caballerescas de D. Quijote y Sancho Panza, en torno a los molinos de viento, así que, gracias a la poderosa imaginación infantil, por aquel molino pasaron los indios Pies Negros, los Apaches, los Comanches, los Yanquis, Billy el Niño, Joaquín Murrieta, Zapata, Pancho Villa, y tantos otros personajes legendarios llevados a las pantallas del cine y admirados y jaleados por los chiquillos.

Sin embargo, en esta época de salvaje economía global, en los que lo que más importa no es el hombre, no es el ser humano, sino el máximo beneficio económico, en el menor tiempo posible, no es de extrañar que haya personas e instituciones que dejen que se pudran o se caigan de viejas algunas de las cosas que tienen un valor meramente cultural y/o sentimental, y en el caso de los molinos de viento, nada más ilustrativo que lo que he mencionado anteriormente. Por lo tanto, en este contexto es extraño también encontrar gente dispuesta a defender uno de los más maravillosos ingenios mecánicos de nuestros antepasados, que supieron aprovechar la energía eólica por medio de la construcción de los gigantes imaginarios de “El Quijote de La Mancha”, de nuestro entrañable Miguel de Cervantes.     


 Tampoco se puede olvidar, que las entrañas del montículo sobre el que se levantó el molino, albergaron a numerosas familias que en principio carecían de medios para guarecer a los suyos en una vivienda digna, por lo que desde que la memoria me alcanza, e incluso desde mucho antes, según testimonios de personas mayores, y algún periódico de la época, al menos desde el primer cuarto del siglo 20, siempre hubo muchas familias habitando su cueva-vivienda en las laderas del montículo. En 1956 había unas 40 personas viviendo en ellas repartidas en varios grupos familiares.
  
Por último no quiero dejar de decir que esos viejos y destartalados edificios de los molinos de viento, entre cuyas ruinas se guardan tantos y tantos recuerdos inolvidables de juegos y travesuras infantiles, es preciso conservarlos y protegerlos.

Antigüedad de los molinos.
El molino más antiguo. He leído muchas cosas sobre los molinos de viento en general y en mis investigaciones sobre los de Alumbres en particular, me ha llevado a constatar que ya en la mitad del siglo XVIII había en la Diputación de Alumbres 3 molinos, de manera que la noticia más antigua que tengo de ellos es de un acta de 1738 que dice así “Viose en este Ayuntamiento un memorial de Sebastián Muñoz vecino de esta ciudad y morador en los Alumbres, en que pide se le autorice fabricar un molino de viento harinero. El escrito nombra las peñas con que linda por levante con el camino de Porman, por maestral con tierras de Miguel Callejas, por poniente con Casa de Josepha Rodríguez, por medio día con casas de Francisco Díaz y Martín Hernández. Entendido que resta acuerdo por el que D. Pedro Rosique reconozca dicho campo y informe siendo de perjuicio la libranza que solicita.”

Este Sr., aunque propietario, parece que no residía en Alumbres, al igual que otros tantos propietarios de tierras y otros bienes de la época.

En el Catastro de Ensenada de 1755, al molino se le asigna una producción anual de 48 arrobas.
"Casas de la Señorita" y lo que queda del molino de Perico el Garrabinero. Foto: Fº. Atanasio Hernández
Parece que la descripción de estas tierras concuerda con las del molino del que según Carlos Galiana se denominó de Perico el Garrabinero y que nosotros conocemos como molino de La Señorita, y por los datos que se tienen es el más antiguo de los tres.

Lo que queda del molino de Perico el Garrabinero. Foto: Fº. Atanasio Hernández
El segundo molino harinero que se encuentra en el censo de 1761 es el que Juan Bautista Antón tiene en sus tierras de Alumbres, que le producen 40 arrobas de harina de trigo y que importan 240 reales de vellón al año. Este Juan Bautista es escribano y aunque no queda claro, parece que no reside en Alumbres y lo más lógico es que lo hiciera en Cartagena o en la diputación de San Antón donde tiene varias propiedades, y además obtiene otras rentas procedentes de diversas tierras y casas arrendadas en Cartagena y en otras diputaciones de su término.

Éste parece ser el que los alumbreños de mi generación denominamos con toda simplicidad, el molino. Sobre el molino espartero de Alumbres, Carlos Romero Galiana, que además de médico fue un enamorado de los molinos de viento, le llama Molino de Paco el del Garabito y dice que “Es el único molino espartero del que tiene referencia. La única referencia que tengo de él es por tradición oral facilitada por un antiguo cliente de muy avanzada edad. Me contaba que su padre le habló en repetidas ocasiones, que el tío Paco el molinero, salía por el pueblo a vender el esparto picado por el molino en un carrito tirado por dos perros: el Moro y el Garabito.”
Molino de Paco el del Garabito y una parte del Zaraiche actual. Foto: Fº.  Atanasio Hernández
En ningún caso he encontrado referencia alguna a actividad que no sea moler harina, en cualquiera de los tres molinos de viento de la Diputación de Alumbres. Sin embargo, Carlos Romero Galiana, que fue un experto en la materia, dice que “Podemos suponer que este molino, primitivamente harinero, sería transformado con posterioridad en un molino de batanes para picar esparto. El único dato objetivo que poseo para suponer ese cambio, es que en la cara interna de la torre no aparecen los mechinales correspondientes a los dos marranos.”

Por el mismo censo de 1761 sé que en la Diputación había entonces un tercer molino harinero ubicado en tierras propias a nombre de Juan Barcelona que producía 48 arrobas de harina, e importaban en arrendamiento 288 reales de vellón al año. Este señor, además, tenía propiedades en El Lentiscar (casas y tierras de secano y regadío) y finca en Los Camachos. Todos los datos que poseo indican que este molino estaba situado en Los Mulas.

 
Lo que queda de un molino en Los Mulas. Foto: Fº. Atanasio Hernández
En el siglo XVIII la propiedad estaba en manos de unos pocos y los propietarios acostumbraban a poner sus tierras, casas, molinos y otros bienes en alquiler, por lo que se sabe que los tres molinos mencionados estaban arrendados, y aunque se conocía a los propietarios, no se sabe quiénes eran los arrendatarios.

Para terminar quiero aclarar que la función inicial de los molinos es la de moler harina, y que el molino del Rango, que es el desaparecido, era de extracción de agua, y según los expertos, los molinos más antiguos de esta clase empiezan a hacer su aparición a mediados del siglo XIX, por lo que muchos de ellos se construyen ya metidos en el siglo XX, así que el único desaparecido en Alumbres hasta ahora resulta ser el de menos antigüedad.


jueves, 24 de septiembre de 2015

SOBRE EL DESAPARECIDO PUENTE DE LA RAMBLA

                       
       El proceso de construcción del viejo puente de la rambla, hoy desaparecido bajo el Paseo del Malecón, tuvo un largo proceso administrativo para su construcción.

     El 20 de enero de 1862, los vecinos de Alumbres, Mariano Rodríguez; Francisco Madrid; Salvador Mercader y Saturnino Hernández envían un escrito al Ayuntamiento de Cartagena solicitando la construcción de un puente sobre la rambla, puesto que en épocas de lluvias deja incomunicados a los vecinos de uno y otro lado de la rambla, y se ofrecen a contribuir con 6.000 reales. Se da la circunstancia de que el arquitecto municipal, era entonces el afamado Carlos Mancha y Escobar, autor de otras obras importantes de Cartagena como la Casa Pedreño (1872) y él fue el autor del proyecto que aprobó la corporación municipal en 1863.
La rambla en obras con el viejo puente al fondo
       Después de un largo proceso administrativo de 8 años, el 16 de mayo de 1870, el arquitecto municipal, que en el momento de la firma del contrato es Nicomedes Perier, y el contratista de Alumbres Pedro Aranda García firmaron un documento para el comienzo de las obras. Estas debían de realizarse en un plazo de 40 días previo depósito de setenta y dos escudos de fianza por el responsable de los trabajos, y finalmente, se entregó terminado el 24 de  junio de 1870.
La rambla entubada
         Durante 120 años, este puente ha sido la vía de comunicación entre una y otra parte del pueblo, pero en 1991 se llevaron a cabo los trabajos de entubamiento de la rambla y el puente desapareció bajo un bonito y práctico paseo con zonas verdes.

Paseo sobre la rambla. Foto: Francisco Atanasio Hernández

miércoles, 23 de septiembre de 2015

CONTINUACIÓN A LOS ORÍGENES DE ALUMBRES


El poblamiento de la zona y su estabilidad no fue una empresa fácil, pues tuvo muchas dificultades que superar, pudiendo destacar entre otras razones las siguientes:  el incremento de las incursiones de los piratas por la zona, y el terror que infundían en la población, las epidemias devastadoras, la política internacional sobre el producto ante la rebelión de los Países Bajos, y las disposiciones municipales de finales del siglo XVII prohibiendo la construcción de casas de morada en las tierras de realengo de los pagos del campo “Ordenamos y prohibimos el que se fabriquen casas en los realengos de Pozo Estrecho, La Palma, Alumbres y otros del campo, excepto el de San Antón por lo inmediato que está de esta ciudad y contemplarle como arrabal, y los escribanos del Ayuntamiento no realizarán pedimentos ni memoriales pidiendo sitios para dichas fábricas.”

A finales del siglo XVI se cerraban las minas de alumbre. El memorial de Martín Cifuentes de 1599 es muy clarificador al respecto ”…ahora, como las dichas fábricas han parado totalmente más de 8 años, ha venido el dicho pueblo en tanta disminución y menoscabo que ni las torres son de provecho ni hay vecinos en él, sino dieciocho o veinte que solo viven de buscar plomo y coger esparto, sin tener como no tienen otras haciendas ni labores.”

Posteriormente, hacia la segunda década del siglo XVII, se explotaría la almagra, que era un residuo resultante de la fabricación del alumbre, y que se utilizaba para la pintura artística, para la fabricación de cerámica y también para la fabricación del tabaco.

         El Cabezo Rajao es ante todo un emblema del pueblo de Alumbres, pues aunque hubo otras minas de alumbre en las cercanías y en el resto de la comarca, todo indica que es aquí donde se encontraba el mineral más puro y en cantidad rentable.

 Foto: Francisco Atanasio Hernández

El último intento de poner en explotación las minas de alumbre datan de  mediados del siglo XIX,  en 1840 concretamente, cuando D. Agustín Juan, registró las minas a su nombre para explotar el alumbre, bajo la denominación de Esperanza, San Antonio y Santa Catalina, e instaló una pequeña fábrica al Norte del Cabezo de la Raja. Al principio obtuvo buenos resultados, pero la falta de agua le obligó a transportarla desde largas distancias, por lo que no le fue posible continuar la fabricación del alumbre a causa de la poca rentabilidad que obtenían sus productos.

Por lo tanto nuevamente se abandonaron y fue D. Francisco Dorda quien en 1852 las adquirió en propiedad para la extracción de plomo y otros minerales.


DE LOS ORÍGENES DE ALUMBRES Y SU IGLESIA

                          
A modo de introducción
          Alumbres es un pequeño pueblo de la comarca de Cartagena que se encuentra situado entre la milenaria ciudad marinera de Cartagena por el Oeste, la no menos antigua sierra minera de La Unión por el Este, el polígono industrial del Valle de Escombreras por el Sur, y Roche y el milenario Cabezo Rajao por el Norte.


Casi quinientos años han transcurrido desde que los primeros pobladores mineros decidieran fundar un asentamiento humano estable, que pronto denominaron Alumbres, y no ha resultado fácil superar los innumerables factores adversos que a lo largo del tiempo condicionaron su existencia, desde los frecuentes ataques de los piratas, pasando por las epidemias que diezmaron a la población, hasta la amenaza de desaparición del pueblo por intereses industriales.

De los orígenes de Alumbres
           Cuando en 1445 las minas de alumbre de Bizancio caen en manos de los turcos se produce un encarecimiento del producto en el mercado y tanto en España como en el resto de Europa se buscan yacimientos que puedan sustituirlos.

      El alumbre de la península se empieza a producir hacia 1485 en Mazarrón (Murcia), y posteriormente hacia 1509 se descubren las minas de Rodalquilar (Almería), y por último en 1535 se comienzan a explotar las minas de Alumbres (Cartagena).

       Es hacia 1520 cuando se descubre un yacimiento de alumbre en el Cabezo Roche, en las cercanías de Alumbres, cuya explotación fue concedida a D. Francisco de los Cobos por el Rey Carlos I, y por medio de varias provisiones reales, fechadas finalmente el 8 de enero de 1535, se le eximía de la obligación del pago de las Alcabalas, Almojarifazgos y otros derechos. Además se le autorizó a cortar la madera que hiciera falta y acarrear y acercar el agua necesaria para la fabricación del alumbre.
                                                                                     Francisco de los Cobos


          El monarca le concedió también la construcción de un poblado formado principalmente por cristianos viejos, a cuyos pobladores les otorgaría el derecho a sembrar, pacer y cortar en los términos del poblado como vecinos del Obispado de Cartagena, e igualmente les eximiría del pago de Alcabalas de todo lo que se vendiera en el poblado para el mantenimiento, vestido y calzado de la gente, además de todas las preeminencias, franquezas y libertades que disfrutaban los vecinos de la ciudad de Cartagena, y también le autorizó a construir todo lo que fuera preciso para la fabricación del alumbre.
Poco a poco se comenzaron a construir viviendas para los obreros y sus familiares y para el personal encargado de la explotación minera, así como lo necesario para la fábrica del alumbre. Con el incremento de la industria, Los Alumbres Nuevos que era como se le llamaba entonces para distinguirlo de Los Alumbres Viejos de Mazarrón, fue desarrollando y diversificando su actividad con otras de carácter ganadero y agrícola en la que el trabajo del esparto ocupaba ya un espacio laboral.


Es en 1715, cuando con motivo del reparto de la sal toda la población del campo se estructura en diputaciones: San Antón, El Plan, Los Médicos, La aljorra, Miranda, El Albujón, Pozo Estrecho, Hondón, Alumbres, San Félix, Lentiscar, San Ginés, La Magdalena, Perín, La Palma, Campo Nubla y Los Puertos. (Torres Sánchez). Lo que favoreció el recuento detallado de caseríos del que carecía la jurisdicción global.

Del origen de la iglesia de Alumbres
          Sobre la iglesia se han escrito muchas cosas, y sin embargo, hasta ahora no se ha dado fecha exacta de su construcción, aunque casi todos los autores que han escrito sobre ella han aportado algún dato que lleva a la conclusión de que ésta se edificó antes de la constitución de la parroquia en 1699.
 Antigua fachada de la iglesia de Alumbres. Foto: Cortesía de Antonio García Castejón
A finales del siglo XVI, concretamente en 1587, la vicaría de Cartagena seguía contando con una sola parroquia, la de la ciudad, cuya sede era la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción conocida como Catedral Vieja, la cual tenía como anejo a los Alumbres Nuevos, “lugar sin pila ni beneficio”. Esta era una ermita en la que no se administraban los sacramentos, ni siquiera el bautismo “sin pila”.
        Sería en las postrimerías del siglo XVII, cuando se crearían las parroquias de San Roque en Alumbres (1699); San Fulgencio en Pozo Estrecho (1699) y Santa Florentina en La Palma (1700), siendo papa Inocencio XII y Obispo de la Diócesis Francisco Fernández de Angulo.

          No obstante, hay algunos datos que nos llevarían a adelantar la fecha de la construcción de la iglesia, treinta años atrás a su erección a la categoría de parroquia.  Cabildo 30-4-1667. “Viose una petición de Juan Alonso vecino de esta ciudad y fabriquero de la Iglesia del lugar de los Alumbres de este término, en que pide licencia para cortar la madera necesaria para cubrir la dicha Iglesia. Por cuanto se le dio la dicha licencia.”

           También se puede destacar la petición de Baltasar de Gea, Cabildo, 12-10-1694  “Baltasar de Gea vecino de esta ciudad en que suplica a la autoridad se haga merced de cien palmos de largo y setenta y cinco de ancho de sitio de realengo en el que esta ciudad tiene en el lugar de Alumbres linde con el camino que va a Escombreras y frontero a la Iglesia.”


La parroquia de Alumbres se instituye bajo la advocación de San Roque, cuya procedencia es Francia (Montpellier) y según la leyenda se contagió de la terrible enfermedad de la peste, y que habiéndose apartado de la civilización a un lugar de los Alpes, era un perro quien le llevaba el pan en la boca y le lamía las heridas. Una vez curado volvió a su tierra pero fue apresado y al poco tiempo murió. Luego surge la veneración popular.

            Parece que la costumbre de utilizar fuegos artificiales durante las fiestas patronales de San Roque en Alumbres viene de antiguo, puesto que en las fiestas de la ermita de San Roque de Cartagena a mediados del siglo XVII, los soldados solían celebrarlo con fuegos y mosquetazos, al menos así lo cuenta Ernesto Ruiz Vinader en su libro "Ermitas y Cosas de Cartagena.”

            Siendo Obispo Antonio Trejo, se da un importante paso en el desarrollo de la parroquia cartagenera, y en 1622 se decide que “los cuatro curatos amóviles por donde hasta ahora se ha regido se erija uno solo conformándose con los decretos del Santo Concilio de Trento”, esta única parroquial tenía su sede en la Catedral Vieja como ya se ha dicho anteriormente, y se crea este curato no solo sin diezmos ni primicias, sino también con la advertencia de pena de suspensión al cura que lo reclamara, teniendo sólo por renta los derechos de bautismos y matrimonios y tres partes de los funerales.

            La estructura de una sola parroquia para Cartagena y su campo se mantuvo durante el siglo XVII y el XVIII, y buena parte del XIX, por lo que las diferentes ermitas del campo siguieron siendo atendidas por religiosos de distintas órdenes. Parece ser que la de Alumbres era atendida principalmente por los Franciscanos Recoletos del Monasterio de San Ginés de la Jara.

            Por el censo de Aranda de 1769, que toma como unidad geográfica de referencia la parroquia, sabemos que en la de Alumbres hay 2746 habitantes, en Pozo Estrecho 2423 y en La Palma 2201.

            En el siglo XVIII el desarrollo poblacional de la ciudad tuvo su reflejo en el campo, y con el campesinado la propagación de ermitas rurales, entre las que se cuenta la de San Roque de Alumbres y otros pueblos de la comarca. “En estas ermitas donde se celebra el santo sacrificio de la misa los días de precepto por los sacerdotes, clérigos y frailes, con quienes se ajusta un tanto cada año, que pagan entre todos sus vecinos; y luego que dicen misa se retiran a su convento o población, quedando aquella ermita y todo su vecindario ínterin, llega otro día de fiesta, desierta en lo espiritual y en un total desamparo en las frecuentes ocurrencias de la suministración de los sacramentos a los enfermos” (el Alcalde de Cartagena al Gobernador del Consejo Real 22-1-1791).

            A finales del siglo XVIII, la iglesia de Alumbres era descrita por Vargas Ponce de la siguiente manera: Alumbres tiene una iglesia de tres naves y bastante capaz, no tiene orden ni nada notable. Su pavimento todo destrozado a causa de los continuos entierros, pero en el día hay cementerio a espaldas del templo.

            La iglesia de Alumbres con sus más de 300 años de existencia ha tenido que ser reparada en muchas ocasiones, incluso recientemente se le han realizado algunos trabajos, tanto en el interior como fuera del edificio religioso.







Presentación de mi blog

     Alumbres es uno de los pueblos más antiguos de la comarca de Cartagena, y su larga historia siempre ha tenido un especial atractivo para mí que nací allí. Rodeado de montes, minas, huertas, y muy cerca de la mar, de la bahía de Escombreras y El Gorguel, se encuentra a medio camino de la milenaria ciudad de Cartagena y la sierra minera de La Unión.

     Soy historiador y durante mucho tiempo he hurgado en los archivos públicos de Cartagena, Murcia y La Unión, en libros históricos, y en la memoria de personas mayores del pueblo, en busca de datos que poder sacar a la luz. 

     Poco a poco fui creando archivos personales lo suficientemente sólidos como para atreverme a darlos a conocer públicamente, con especial dedicación a mis paisanos alumbreños/as.

    Hasta ahora he publicado, entre otras obras de temática diversa, varios libros dedicados a la historia de mi pueblo. Promoví y coordiné la publicación de "Alumbres 2002 (antología)"; "Alumbres en el siglo XX"; "Lo que me quedó de Alumbres en el siglo XX"; "La alcancía de sueños"; "Alumbres cien años de fútbol 1909-2009"; "Centenario del fútbol en Alumbres (revista)"; "Retazos de la historia de Alumbres".

     Sin más, espero y deseo que mis publicaciones periódicas en el blog sean del agrado de nativos, curiosos y entendidos. 

Molino de Perico el Garrabinero (casi derruido) y de Paco el del Garabito (restaurado)
Foto: Francisco Atanasio Hernández