lunes, 25 de abril de 2016

LA INDUSTRIALIZACIÓN DEL VALLE DE ESCOMBRERAS

Antes de la construcción de la Refinería de Petróleos de Escombreras, entre Alumbres y el Mediterráneo, y al abrigo de los montes, La Porpuz y Sierra Gorda, sólo había una instalación industrial en funcionamiento, la fábrica de explosivos de Garrabino que ocupaba a muchos alumbreños/as, y más abajo, las fincas hortofrutícolas de La Miguelota, La Fausilla, Los Sandalios, Los Piñas, Los Díaz y Los Cervantes, y al final del camino, a la orilla de la mar, en la bahía, se encontraba el pequeño caserío de pescadores de Escombreras.

Al principio, tanto la factoría de explosivos como la mayoría de las fincas sobrevivieron a la instalación de industrias en el Valle, sin embargo, el antiguo poblado de Escombreras, primero fue trasladado a las llamadas Casas del Cura, un grupo de viviendas construido cerca del Fangal para albergar a los lugareños, unos 500 metros tierra adentro en dirección Alumbres, y luego, tras el incendio del tanque en la estación de descarga de Escombreras en 1972, los vecinos fueron desplazados a la Barriada Santísima Trinidad en Cartagena, conocida como La Puyola. El pueblo de Escombreras desapareció y sólo quedó en pie la vieja capilla.
Poblado y Refinería con el mar al fondo. Foto: Cortesía de Luis Manzanares
Poblado y Refinería  en 1947. Foto: Cortesía de Luis Manzanares
Entre el mar y la llanura, entre el campo y la ciudad, Alumbres, durante las décadas de los años 40 y 50, era un pueblito pequeño de menos de dos mil habitantes, que se debatían entre la blenda y el trigo, entre el hambre y la abundancia, entre salmos y alaridos descarnados.
            Hacía algunos años que había terminado la guerra y desde entonces, sólo miseria, hambre y caciquismo paternalista se conocían  por aquí. Sin embargo, un soplo de esperanza se asomaba a las cerradas ventanas del desconfiado vecindario, y un nuevo aire se comenzaba a respirar, gracias a la cercana instalación de la Refinería de Petróleos de Escombreras, que vendría a diversificar la actividad minera y campesina, y a sacar de la miseria a un buen número de eternos desocupados del lugar.
            Por aquellos años, el pequeño pueblo de Alumbres, fue receptor de un número elevado de familias inmigrantes de lugares tan distintos y distantes como Lorca, Bullas, La Mancha, Granada, Málaga, y otros lugares de Andalucía, que llegaron aprovechando la demanda de empleo y se instalaron aquí. Algunos de ellos aprovecharon las cuevas que había en la ladera Sur y Suroeste del montículo del Molino (Molino de Paco el del Garabito) y otros las excavaron nuevas, y con el tiempo, allí mismo construyeron sus viviendas y su futuro, y como fueron bien acogidos por los alumbreños, criaron a sus hijos igual que el resto de la comunidad. Algunos de aquellos migrantes dejaron de existir, pero sus descendientes, encontraron su pareja entre jóvenes del pueblo, y se consideran tan alumbreños/as como el que más, y muchos de los que hemos tenido la suerte de compartir colegio, juegos y peleas con algunos de ellos, podemos decir con satisfacción hoy, que entre esos ciudadanos del mundo que un día tuvieron que abandonar su tierra materna para establecerse en este pueblo, tenemos muy buenos vecinos y tanto o mejores amigos.

Los trabajos para la instalación de la Refinería los inició ENCASO (Empresa Nacional Calvo Sotelo), en 1942, pero los efectos de la recién terminada guerra española, así como los de la guerra mundial en plena expansión, acabó por aplazar el proyecto dada la escasez de materiales de todo tipo.
Tanque de Refinería incendiado en 1972 y las Casas del Cura de Escombreras
El agua siempre fue un bien muy escaso por aquí, por eso no se puede olvidar la importancia que tuvo el proyecto industrializador para la llegada del agua del Taibilla a nuestra tierra, cuyo proyecto también estaba paralizado desde 1927. En 1945 la Mancomunidad comienza a dar servicio a la Ciudad Departamental, y en 1947 se construye un depósito en Alumbres dotado de bombas para envío de aguas a Escombreras y abastecer al enorme complejo industrial que se estaba construyendo.
No obstante, hay que tener en cuenta que, de la financiación exterior de la guerra con que los militares sublevados hipotecaron al país, fue muy importante la que realizó la Texaco, violando la Ley de neutralidad de EE.UU, con unos dos millones de toneladas de combustible a crédito (hay fuentes que lo cifran en 3,5 millones de toneladas), su presidente, Thorkild Rieber, destacado colaborador de los movimientos fascistas europeos, en 1954 fue condecorado con  la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, uno de los mayores distintivos que un civil puede recibir en España.
Quizás por esa razón entre otras, en 1948, la Texas Oíl junto con CEPSA y el INI (Instituto Nacional de Industria fundado en 1941), firmaron un acuerdo para constituir una empresa que construyera y explotara la Refinería de Petróleos de Escombreras, en la que tanto Caltex como Cepsa participaron con el 24%, y el INI con el 52%, restante -Decreto de 28 de abril de 1949.
Los materiales para su construcción serían americanos, además, la Caltex aportó capital y crédito en dólares, y obtuvo derecho preferente para suministrar el crudo que consumiera la Refinería durante un período de 15 años.

Paralelamente se construyó un poblado de viviendas para los empleados, técnicos, administrativos y obreros, con todos los servicios, luz, agua y teléfono, a cuya población pronto se le dotó de colegio de primeras enseñanzas, iglesia, economato, cine, instituto de secundaria, además de unas modernas instalaciones deportivas, campo de fútbol con césped natural, pista de atletismo, baloncesto, balonmano, tenis, piscina, etc. Todo un mundo desarrollado en las cercanías del viejo y abandonado pueblo de Alumbres.
En 1950 se inauguró la Refinería de Petróleos y comenzó a producir, y ese mismo año comenzaron a habitarse las primeras 225 viviendas construidas. Por entonces parece que el poblado ya contaba con la capilla.
Los trabajos de transformación de la bahía de Escombreras en un gran puerto mercantil, dotado de todos los adelantos técnicos para carga y descarga, propició que en 1949, pudieran atracar los primeros petroleros. En este apartado es preciso resaltar que REPESA con el tiempo se dotó de una flota propia.
Central Térmica de Escombreras. Foto: José Casaú-Proyecto Carmesí
El 6 octubre de 1957 se inauguraba una de las más importantes industrias del Valle y del país, la Central Térmica de Escombreras, tan necesaria para el abastecimiento industrial y urbano ante la escasez y restricciones de energía que se sufrían por nuestra tierra. La Térmica fue construida con tecnología americana, consumía gas-oil y como la Refinería construyó viviendas para sus empleados cerca de la factoría.
A principios de los años 60, los estudiantes procedentes de La Térmica, Refinería y San Javier (Ciudad del Aire) llegaban en autobús hasta la puerta de entrada al Instituto de Formación Profesional Almirante Bastarreche -hace unos años le cambiaron el nombre por el de IES Santa Lucía.

La línea férrea de Escombreras que enlaza con la general de Renfe en Cartagena, comenzó a construirse en 1956, y los trabajos terminaron en 1958. La vía partió Alumbres en dos, y al Secante, el campo de fútbol del pueblo, y hubo que cambiarle su orientación, y disponerlo de Norte a Sur como está en la actualidad.
Línea férrea de Escombreras a su paso por Alumbres. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            Para el aprovechamiento de gases, REPESA y CAMPSA al 50%,  constituyeron la sociedad Gas Butano S.A. que se encargaría de la distribución del producto.
REPESA, construyó también una planta de fertilizantes en la dársena de Escombreras que se inauguró en 1963 para aprovechar productos derivados del refino del petróleo, posteriormente pasó a la dirección de ENFERSA y se desligó de REPESA. Fabricaba fundamentalmente sulfato amónico, urea, y amoniaco.
Fertilizantes-Enfersa
ASUR (Abonos Complejos del Sureste) comenzó su actividad a finales de 1969. Esta Sociedad se creó con la participación de REPESA y Explosivos Río Tínto, S.A., y producía abonos nitrogenados, para lo que disponía de dos plantas de producción de ácido nítrico, una de nitrato amónico y otra de granulado conocida como NPK.
ASUR. Fot:o: Martínez Blaya -Proyecto Carmesí
LA CRISIS DE LOS AÑOS 90
No voy a entrar aquí en un análisis pormenorizado de las razones que amenazaron con el desmantelamiento de la industria de la comarca de Cartagena y La Unión. Sin embargo, sí creo importante y necesario hacer constar que en mi opinión, todo partió de los acuerdos con la CEE, que obligaban  a España a reducir la producción en ciertos sectores estratégicos, y además, los planes de Reconversión Industrial de mediados los años 80, resultaron ser un fraude monumental, porque la mayoría de las empresas que se atuvieron al plan, obtuvieron sustanciosas ayudas económicas de las arcas públicas para la mejora de las instalaciones que en la mayoría de los casos no invirtieron, y como no había control institucional alguno, en muy pocos años las empresas estaban obsoletas mientras los bolsillos de algunos se hallaban repletos de dinero ajeno.

También hubo extrañas maniobras de cambio de titularidad de las empresas que luego serían protagonistas de la crisis industrial en Cartagena, en el pozo sin fondo de la corrupción generalizada del felipismo. Pondré tres ejemplos para ilustrar:
La empresa ERCROS, fue saneada con dinero público, y en 1989, la administración de Felipe González se la entregada al Grupo KIO-ERCROS por 8.000 millones de pesetas, cuando sólo la factoría de abonos de Sagunto costó más de 12.000 millones de pesetas (esta factoría se puso en marcha en julio de 1988), tres años después los gestores del grupo empresarial, con Javier de la Rosa a la cabeza, presentaban suspensión de pagos en los juzgados, incumpliendo el PIDE de 1990 (Plan Industrial y de Empleo), el Convenio Colectivo, el Estatuto de los Trabajadores, el Decreto Ley para la Reconversión Industrial, y todo lo que quisieron con impunidad absoluta.
Los trabajadores del sector fertilizantes en una de sus numerosas movilizaciones
            Por las mismas fechas se le entregaba la minería de Peñarroya a Portman Golf S.A., un grupo de supuestos empresarios de la tierra, y en diciembre de 1991 cerraba sus puertas despidiendo a más de 300 trabajadores, incumpliendo los Acuerdos Sociolaborales de 1989 y como en el sector de Fertilizantes, cualquier acuerdo firmado.
            En 1988, Peñarroya Santa Lucía pasó a denominarse Métaleurop, fruto de su fusión con la mencionada sociedad francesa, y cuatro años más tarde, a mediados de 1992 cerró sus puertas, despidiendo también otros tantos trabajadores, para lo que utilizaron como pretexto el encarecimiento del mineral al cerrar Portman Golf.
            Los planes de reconversión en España, durante el felipismo, fueron en general, pretextos para la actividad especulativa de unos pocos, mientras el déficit de la Seguridad Social se transformaba en un impresionante agujero negro, cuyos gravosos efectos, sólo los vamos a sufrir los que la hemos estado alimentando, a la vez que, el Estado de Derecho, abría una ventana más a la ley del más fuerte, porque para los especuladores, no existieron leyes laborales que no vulneraran impunemente.
           
            Ante tamaña tropelía, hubo que luchar mucho y muy intensamente para salvar lo que se pudiera y conseguir compromisos de recolocación y reindustrialización de la zona. Concentraciones, manifestaciones casi a diario, 3 huelgas generales en la comarca de Cartagena, bloqueos de entrada y salida de material de las empresas, huelgas de hambre (la más importante la llevaron a cabo los trabajadores de Fesa-Enfersa y ASUR del 15 al 27 de enero de 1993, y a ella vinieron a ofrecer solidaridad y respaldo los Secretarios Generales de los sindicatos CC.OO, UGT y USO, además de políticos con representación parlamentaria de todas las tendencias), encierros en las fábricas, marchas a pie y en vehículos, negociaciones con empresas y administraciones, etc. 
Una de las mayores concentraciones humanas de la historia del movimiento obrero en Cartagena se dio lugar en la manifestación convocada por CO.OO, UGT y USO y apoyada por otros colectivos, el 15 de diciembre de 1992, con la asistencia de más de 30.000 personas en defensa del empleo.

El 3 de febrero de 1992, es un día que ha quedado grabado en la mente de los que estuvimos en las movilizaciones de aquellos años, no sólo de aquel día en el que “las fuerzas de ocupación” de la Delegada del Gobierno Sra. Concepción Sáenz, convirtieron a Cartagena en un infierno, porque, extrañamente, cuando desaparecieron de la escena los antidisturbios, alguien que no tenía nada que ver con las movilizaciones obreras, pues se trataba de un delincuente habitual, le prendió fuego al edificio lanzando un cóctel por una de las ventanas. Así que, por favor, cuando la prensa recuerde el acontecimiento, que lo haga con el testimonio de personas que estuvieron allí, lo digo, porque recientemente, coincidiendo con  el aniversario, un periódico regional entrevistó a una persona dedicada a la política, y ésta, ignorante como Dios manda, culpó a los trabajadores.
Nuevas industrias en todo el Valle-2015. Foto: Francisco Atanasio Hernández 
Al final del proceso, en 1993, Enfersa también cerraba sus puertas, Fesa-Cartagena perdía la mitad de la plantilla y recibía una tregua junto con ASUR que cerraría en 2004.
Las dos fábricas de fertilizantes que se establecieron en el Valle en los años 60, ya no existen. De Enfersa solamente queda la chatarra que no han creído rentable retirar, y de ASUR, el solar.

La Central Térmica fue desmantelada en 2013 y en su lugar hay instalada una Central de Ciclo Combinado.

LA REINDUSTRIALIZACIÓN DEL VALLE
Sé por experiencia que muchos de los empleados acomodados de las numerosas empresas que pueblan el Valle de Escombreras hoy, no saben o no quieren acordarse de que gracias al esfuerzo y sacrificio de muchos de los protagonistas de aquellas movilizaciones obreras, ellos pueden disfrutar de un trabajo estable y en muchos casos hasta bien remunerado.
La memoria de la gente en general es muy frágil, y a veces es necesario refrescarla con recuerdos para que no se olviden algunos detalles importantes, porque algunos, para conseguir que los resultados fuesen lo más fructíferos posible para la mayoría de trabajadores, tuvieron que enfrentarse, no sólo a las empresas y la Administración, también a los sindicatos mayoritarios, que sólo aguzan el oído para escuchar los insaciables deseos de la patronal y el gobierno de turno, que a cambio los protegen y mantienen con el dinero de todos, y cómo no, a la incomprensión de muchos compañeros que siempre prefieren estar al lado del más fuerte.  

            El actual paisaje industrial del Valle de Escombreras, ocupado en un 90% de su espacio por empresas de diversa actividad, no se entendería si no se tuviera en cuenta no sólo la larga lucha de los trabajadores en defensa de sus puestos de trabajo, o la recolocación en otras empresas. De las movilizaciones mencionadas salieron compromisos laborales que garantizaban la recolocación de numerosos trabajadores en otras factorías como, General Electric, además de la construcción de nuevas empresas que ocuparía a otros tantos trabajadores, Químicas del Estroncio, Ercros, Aemedsa, Befesa, Centrales de Ciclo Combinado, Ecocarburantes…
La Refinería sin el poblado después de la última ampliación-2015(desde la Porpuz . Foto: Francisco Atanasio Hernández
            El Valle hoy está ciertamente cambiado, por supuesto, ningún poblamiento humano ha sobrevivido, de manera que el Poblado de Refinería igual que el de Escombreras antes, desapareció a finales de los años 90, y su espacio ha sido ocupado por una nueva ampliación de la Refinería, y la misma suerte corrieron las fincas hortofrutícolas y en su lugar se han ido instalando nuevas factorías, solamente Alumbres resiste al paso del tiempo y a la amenaza industrial, aunque no le ha resultado fácil.
Foto: Francisco Atanasio Hernández

miércoles, 13 de abril de 2016

LA TRANSICIÓN EN ALUMBRES Y EL 14 DE ABRIL DÍA DE LA REPÚBLICA

El Expediente Bernardo Mateos
A principios de los 60, paralelamente a la fundación y desarrollo de las CCOO Históricas, comenzaba a reorganizarse el PCE, y otras formaciones políticas y sindicales disueltas tras la involución militar franquista.
Parece ser, que la policía había detectado la divulgación de “El Mundo Obrero”, por diversos centros de trabajo de la zona de Levante, y la pista le condujo hasta aquí, Alumbres, donde había un enlace que recogía y posteriormente distribuía el mencionado periódico del Partido Comunista de España entre los trabajadores.
En 1964, una redada de la Policía Político Social de la dictadura, dio como resultado la detención de 17 personas de Torre Pacheco, La Palma, Los Dolores, El Algar, Cartagena y Alumbres, acusadas de formar parte de una célula u organización del PCE. Los vecinos de Alumbres resultaron ser, Patricio Mercader Franco, José Egea Soto “Pepe el Cano”, Sebastián Barcelona “el Pintao”, Antonio Martínez Gracia “el Rufo” y Teodoro Egea.

Certificado de libertad de uno de ellos 19-6- 1965. Archivo: Francisco Atanasio Hernández
Después de pasarse varios meses en la cárcel de Carabanchel, y de Cáceres fueron puestos en libertad provisional, con la obligación de presentarse todas las semanas en comisaría, también durante varios meses.
Todos los alumbreños y algunos de los otros detenidos y encarcelados, por el grave delito de ser militantes del PCE y distribuir un periódico obrero entre los trabajadores, eran empleados de la Refinería de Petróleos de Escombreras, y todos ellos fueron despedidos como represalia.
Estos hombres, que sufrieron en sus propias carnes y en las de sus familias, la terrible represión del sistema, tuvieron que ingeniárselas en los siguientes años para sacar adelante a sus familias. Algunos, tuvieron que volver a sus viejos empleos, casi olvidados ya, y otros tuvieron que reciclarse, y en definitiva, a todos les cambió la vida.
 Con la amnistía de 1977 algunos pudieron volver a sus antiguos puestos de trabajo, otros ya estaban jubilados.
Pepe “el Cano” y Patricio me contaron que tuvieron que esperar hasta este año de 1977, para que los recolocaran en sus puestos de trabajo, pero no todos recuperaron su empleo. Pepe “el Cano” y Teodoro Egea, tuvieron que solicitar su reincorporación en la Refinería de Tarragona, y allí fueron destinados finalmente. Patricio Mercader, fue readmitido en la empresa, pero como por entonces Enfersa (Los Parales) era también de Refinería, allí lo incorporaron. El Rufo, prefirió seguir su propio camino, y no volvió a Refinería. Sin embargo, Sebastián Barcelona, había alcanzado ya la edad de jubilación con la empresa de mantenimiento de botellas de butano ADHER, y no solo no pudo ser rehabilitado devolviéndole su antiguo puesto de trabajo en Refinería, sino que además tampoco obtuvo la jubilación que en justicia le hubiera correspondido en esa empresa.
Un aspecto notable de la readmisión de estos trabajadores represaliados de la Refinería de Petróleos, es que ninguno de ellos volvió a su lugar o puesto de trabajo anterior, donde estaba antes de ser despedido, sino que fueron dispersados y readmitidos en centros de trabajo donde eran desconocidos, y conocían a poca gente.
De los cinco alumbreños mencionados sólo queda vivo Antonio Martínez Gracia “El Rufo”. Patricio se jubiló en Enfersa, Pepe Egea “el Cano” y Teodoro Egea, de Refinería, sin embargo Sebastián Barcelona, consiguió jubilarse en la empresa ADHER  como ya he dicho anteriormente.

Camino a la libertad
A mediados de los años sesenta, vino a recalar en el pueblo, el cura Francisco Clemente, que sin ser un revolucionario, supo atraerse a un buen número de jóvenes, chicos y chicas, de la época, y fundó la J.O.C. (Juventudes Obreras Católicas). Durante mucho tiempo mantuvo frecuentes reuniones en su casa con la gente joven, en la que además se reunían militantes de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), que no es otra cosa que la versión cristiana de la JOC para adultos. Entonces se veía entrar y salir a gente de aquí y de fuera del pueblo que años después se dieron a conocer públicamente en diversos frentes de la lucha por la libertad, como Rogelio Mouzo, José Luis Paternas y Antonio Árbol que venían de La Unión, y a Pepe Ros (fue concejal por el PSOE en el Ayuntamiento de Cartagena, en los primeros años de nuestra democracia, y hace ya muchos años que murió), todos ellos me merecieron siempre mucho respeto y consideración, independientemente del partido en el que estuvieran afiliados o militen en la actualidad, e independientemente de las posibles diferencias que pudieran existir en los distintos planteamientos políticos. La gente que merece la pena, deja su huella por donde pisa, esté donde esté y salga con quien salga.
La lucha por la libertad ofrece muchos caminos así que después cada uno eligió el suyo.

Hace algo más de 38 años, la libertad, empezaba a andar sus primeros pasos en este país, pero antes hubo que pasar por el purgatorio, y alguna gente del pueblo sufrió las consecuencias de sus deseos de libertad. Entonces, a los que reclamaban un sistema de libertades, los franquistas les llamaban subversivos en el mejor de los casos, porque para asustar a la gente en general, solían calificar a todos los demócratas como comunistas, y ya se sabe, para los dictadores, para los franquistas, para los falsos progresistas de todos los tiempos, los comunistas eran y son representados con rabo y cuernos como el diablo, por lo tanto, todo aquel al que se tildara de comunista era calificado de endemoniado personaje enviado por el Kremlin, para subvertir el orden que el  usurpador y dictador Franco había impuesto.
Por eso no es de extrañar que en estos tiempos que corren, los jóvenes de las nuevas generaciones en general, que no han conocido otra cosa, crean que este sistema de libertades, con todos los defectos que contiene, pero que  pueden disfrutar hoy, lo han traído los Reyes Magos o Papá Noel, o algún otro vivo generoso con muy buena fe que ha venido a regalarlo, y están muy equivocados, porque nadie regaló este margen de libertades, sino todo lo contrario, cada centímetro de libertad que hoy pueden disfrutar unos y otros, se lo deben, sin duda alguna, al carácter altruista, filantrópico y revolucionario, de gentes que en su momento, tuvieron que pagar su osadía con la persecución, la cárcel o los calabozos, las represalias en materia laboral, y el aislamiento de la sociedad, que con su dedo acusador, los señalaba como si de apestados se tratara.

La años de la transición
El 20 de noviembre de 1975 murió Franco, y con él comenzó el verdadero declive de la dictadura, aunque no sin ciertas dificultades, ofrecidas por supuesto, por los sectores más inmovilistas del sistema. A partir de este momento se puede decir que se inicia la actual etapa monárquica con Juan Carlos I (designado por Franco) como heredero del trono, al cual cedió sus derechos dinásticos su padre D. Juan de Borbón el 14 de mayo de 1977.
Ese año de 1977, fue muy intenso para los demócratas de las diversas formaciones políticas y sindicales del país. En todos los ámbitos se hablaba de reconciliación, y para ello había que ir dando pasos que fueran cauterizando las profundas heridas producidas por los cuarenta años de franquismo, por lo tanto, era inevitable empezar promulgando una amnistía general para todos los represaliados por cuestiones políticas, y esa reivindicación, comenzó a incorporarse a las plataformas reivindicativas de los incipientes sindicatos democráticos y comités de empresa que surgían en las asambleas de trabajadores de toda España, con la doble intención de ser reconocidos como legítimos representantes de los trabajadores por haber sido elegidos democráticamente, por un lado, y por otro, presentarse ante la empresa con una reivindicación esencialmente democrática, como sin duda lo es, la amnistía laboral.

Los trabajadores de ASUR, que llevaban luchando desde algunos años atrás por mejorar sus salarios y las condiciones de trabajo, por medio de caminatas a la salida de los turnos de trabajo y encierros en la empresa, el día 13 de marzo de 1976 iniciaron “la Primera Huelga Legal de la Provincia” y volvieron al trabajo un mes después, el 14 de abril.
Acta de la asamblea de ASUR donde se eligió el primer Comité de Empresa democrático el 14 de abril de 1977
Archivo: Francisco Atanasio Hernández 
El día 14 de abril de 1977, hace ahora 39 años,  todavía se seguía luchando por la libertad en toda España, por lo que aquél, fue un día muy ajetreado para algunos de los que por entonces se consideraban republicanos y luchaban por un sistema de libertades. A primeras horas de la tarde se celebraron las primeras elecciones sindicales democráticas en ASUR, las cuales, sustancialmente significaban un desafío más al sistema, porque con ello se pretendía acabar con el llamado Sindicato Vertical, que aún era el sindicato oficial, y desde ahí reclamar la tan necesaria amnistía laboral, así que, media hora después de este importantísimo acontecimiento democrático, un grupo de 18 republicanos, (entre los que me encontraba yo mismo -recién elegido miembro del Comité de Empresa de ASUR) que creían justo y adecuado manifestar sus convicciones políticas públicamente, eran detenidos por “los grises” doscientos metros más allá de donde iniciaron la marcha, (lo cual indica que la policía lo sabía de antemano) y retenidos en la comisaría de policía de Cartagena durante unas cuarenta horas, en las que no faltaron los insultos y las vejaciones, especialmente a las pocas mujeres que iban en el grupo, sólo porque se habían atrevido a salir a la calle con sus banderas republicanas.

La sociedad es muy ingrata con los que se atreven a cuestionar los fundamentos del redil, y en los pueblos como Alumbres, de marcado carácter rural con reminiscencias caciquiles, que a veces tienden a confundir la defensa de las tradiciones con el conservadurismo e inmovilismo político y social, en los años de la transición de finales de los 70, era muy difícil que entendieran a los pocos paisanos que se atrevían a luchar contra el orden establecido.

Por todo ello, de ninguna manera es acertado decir que la Constitución Democrática de 1978, fue un regalo de nadie, dejamos demasiados muertos por el camino en la lucha por la libertad, y costó demasiados sacrificios humanos, y demasiadas renuncias de mucha gente como para aceptar conclusiones tan simplistas, a pesar incluso de los acuerdos que las fuerzas políticas democráticas estuvieron propiciando con la gente más progresista del régimen franquista, para que hubiera una transición a la democracia pacífica, de reconciliación y sin represalias, de donde surgió la férrea Constitución que hace casi imposible su reforma, salvo cuando le interesa a los franquistas, que entonces se hace por la vía rápida.  





miércoles, 6 de abril de 2016

EL CENTENARIO DEL FÚTBOL EN ALUMBRES

            Preámbulo
Alumbres, es un pequeño pueblo de origen minero, situado entre el influjo salobre de la milenaria ciudad marinera de Cartagena y el sabor a pirita y manganeso de la sierra minera de La Unión, mezclados con aromas de tomillo, higuera y azahar de las zonas rurales que lo rodean.
Medio milenio de antigüedad soporta sobre sus viejos y encorvados hombros, pero sigue luchando por su supervivencia entre los gigantes insensibles de acero y cemento que se le han ido acercando desde hace más de un siglo.
            En su larga historia ha destacado como pocos pueblos de la comarca en diversas actividades humanas, como es su larga tradición en la industria minera; en su apuesta por la compatibilidad entre el desarrollo industrial y el progreso de los pueblos; en las artes dramáticas; en sus tradicionales fiestas populares de San Roque, en el fútbol; etc.
Portada y contraportada de mi revista del “Centenario del Fútbol en Alumbres”
En el terreno puramente futbolístico, el año 2009, tuvo para nosotros los alumbreños en general y para los amantes del fútbol en particular, una amalgama de sensaciones difíciles de explicar en unas pobres palabras trazadas para la ocasión.
Alumbres forma parte ya del selecto grupo de pueblos y barrios, de esta España nuestra, que cumplen cien años de historia en el apartado deportivo del fútbol. Ni todos los clubes más importantes de la Liga Nacional de Fútbol de Primera y Segunda División, y mucho menos los más modestos de nuestro país, o de nuestra región, han tenido o tienen la satisfacción y el honor de celebrar el centenario del fútbol en su tierra como lo podemos hacer y exteriorizar sin temor a equivocarnos los alumbreños.
Yo solamente me atengo a las referencias que hay escritas, a pesar incluso de que por lógica podría haberme aventurado a adelantar la fecha, al menos a 1908, pero hasta ahora no he dado con ninguna evidencia que lo justifique.
Durante varios años estuve trabajando en la búsqueda de las raíces y el desarrollo del fútbol en nuestro pequeño pueblo, Alumbres, y si tuviera que definir las múltiples sensaciones que me produjo esta tarea, la llamaría emoción, simple y nada menos que emoción.
Porque cada una de las pequeñas cosas nuevas con las que me fui tropezando me embargaron, como pocas veces en mi vida, ese espíritu aventurero e idealista que va pegado a mí como una lapa. Cada hallazgo, cada encuentro con la historia de nuestro fútbol, fue para mí un manantial de sensaciones insospechadas antes de iniciar esta apasionante y fructífera aventura.
Portada y contraportada de mi libro “Alumbres cien años de fútbol 1909-2009”
Todo trabajo de carácter histórico precisa de una intensa labor de búsqueda de fuentes de donde extraer la información necesaria, y confieso que esa es de las tareas que más me atraen y apasionan, aunque algunas veces me he tropezado con obstáculos importantes en el camino que dificultaron, aunque no impidieron, el desarrollo del trabajo en cuestión. Cuando esto me sucedió, a veces recurrí al testimonio oral, pero para todo no es suficiente con este recurso, y es necesario contrastar los datos obtenidos por este medio con otras informaciones que conduzcan a la obtención de resultados más veraces, y no puedes desfallecer porque sabes bien que hay muchos caminos para llegar a un mismo lugar, solamente es importante que la voluntad de llegar al objetivo sea fuerte y ésta esté impregnada  de una buena dosis de decisión y tenacidad, y de eso no me falta, porque todo lo que he obtenido en la vida ha sido fruto de muchísima dedicación y sacrificio. Yo soy de esas personas que no pueden presumir de haber nacido con el pan debajo del brazo, y mucho menos de haber conseguido grandiosos regalos de nada ni de nadie, aunque sí puedo decir con orgullo que mis amigos, los que así considero, siempre me respetaron, y ni antes ni después de serlo, miraron el color de mis ideas, como tampoco yo lo hago con ellos.
El trabajo de investigación, de charlas, muchas veces improductivas y de selección de material, fue intenso pero fructífero, y sobre todo muy satisfactorio, porque si Alumbres como pueblo me apasiona, la búsqueda de razones para escribir del fútbol, el juego, el deporte y sus protagonistas, el espectáculo más importante de mi infancia y juventud, me ha proporcionado la saludable sensación de resucitar episodios inolvidables de esos años, en torno al balompié, en los que soñar también era uno de los deportes favoritos de mi generación, y hasta una forma de alimentarse.

Indagar sobre el pasado de este deporte en el pueblo ha significado para mí disfrutar de momentos emocionantes de difícil descripción, sobre todo cuando se obtienen reliquias como lo son las crónicas deportivas de los encuentros de foot-ball que nuestros ancestros disputaron hace ahora más de un siglo. Un pueblo tan pequeño como Alumbres ha tenido el privilegio de llenar algunas líneas de los periódicos de la época, cuya información era ciertamente reducida, y los encuentros de foot-ball de las primeras décadas del siglo XX eran noticias que les interesaba poco a los informadores, y sin embargo nos han dejado constancia de algunos partidos de fútbol del equipo del pueblo en 1909, y además algo impensable para mí antes de iniciar éste trabajo, la alineación de los diferentes conjuntos del pueblo de los años 20, y de antes.
Presentación del libro del Centenario en el salón de actos del Ayuntamiento de Cartagena. 
Foto: Francisco Atanasio Hernández
El período de la guerra española produjo inevitablemente la pérdida de documentación de toda índole, y lo mismo sucedió en la transición al actual régimen democrático, en este último caso, quizás entre otras razones, a la falta de costumbre de archivar los documentos por parte de quienes más que nada disponían de voluntad, el caso es que en el largo período que va de los años 40 a principios de los 70 no hay un solo documento en el pueblo en el que apoyarse. Sin embargo, este vacío conseguí llenarlo  con diversos testimonios y documentación de otras fuentes que contrastaran los datos aportados. Luego, también tuve que aguzar el ingenio para conseguir la información necesaria con la que cubrir ciertos períodos de La Salle Minerva, de los que inexplicablemente no quedaba ni un solo documento en los archivos del Club, especialmente desde finales de la década de los ´70 hasta 1996, pero ya he dicho antes que hoy, hay muchos caminos para llegar al lugar deseado, y aquí estoy para demostrarlo y no para lamentarme.
Cien años no se cumplen todos los días, y Alumbres, es de esos pocos pueblos de nuestra tierra junto a Águilas, Cartagena, Los Dolores, Murcia, La Unión, y Portmán que tienen el privilegio y el honor de haber podido celebrar un acontecimiento tan relevante como el centenario del nacimiento del fútbol en sus entrañas de pedernal y bizcocho, duras y fogosas y blandas y esponjosas a la vez.
Los que pudimos asistir a las celebraciones del magno cumpleaños lo hicimos con la convicción de que todos, absolutamente todos los que no pudieron estar aquí, estuvieran donde estuvieran, no estaban lejos, estaban con nosotros, si no en cuerpo sí en espíritu.
Su carácter competitivo, sus ganas de vivir y de disfrutar con el balón en los pies, lo revivimos nosotros, los que aún podemos hacer algo porque la llama no se apague, unos en la cancha y otros desde las gradas, cada uno desde donde pudo.
Responsables del Club. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Por último, ni puedo ni quiero ocultar que en la elaboración de mi proyecto, para el que obtuve el respaldo de la directiva, deposité la esperanza de conseguir la realización de un merecido homenaje a todos los aficionados al fútbol alumbreño, a todos aquellos que hayan puesto un diminuto grano de arena por el desarrollo del fútbol en Alumbres, a todos los directivos, colaboradores y utilleros -con todos los defectos y errores que puedan haber cometido- a todos los seguidores y a todos los futbolistas, sean alumbreños o no, que hayan defendido alguna vez los colores de nuestro equipo, con especial dedicación para aquellos que no lo podrán ver, aunque estoy seguro de que estén donde estén se sentirán orgullosos de que nuestro pequeño pueblo, Alumbres, les recuerde con el mismo calor y entusiasmo que en aquellos encuentros donde fueron protagonistas directos. En todo caso siempre habrá algún familiar, algún  compañero, algún amigo, que agradezca este sencillo, pero sentido recuerdo.

Los actos del Centenario
Las celebraciones del Centenario del Fútbol en Alumbres comenzaron con la presentación de mi libro “Alumbres cien años de fútbol 1909-2009” en el mes de abril de 2008, en el Palacio Consistorial de Cartagena, cuya mesa de tan singular acto compartí con el entonces Concejal de Deportes Alonso Gómez López, el Presidente del CAHFCT Ginés Lario Morales, y Presidente y Vicepresidente de la Escuela de Fútbol de Alumbres Fulgencio Andréu Reverte y Bernardo Martínez Martínez.
Para entonces, mis conversaciones con la directiva de la Escuela de Fútbol me hacían albergar esperanzas de poder cumplir mi planificación para el Centenario en un alto porcentaje, pero para mayor seguridad y agilidad en las acciones entendí que debía estar en los órganos de decisión del Club, por lo que me incorporé a la directiva de la Escuela de fútbol.
Cadetes con la camiseta del centenario. Foto: Francisco Atanasio Hernández
 
Cadetes con la camiseta del centenario. Foto: Francisco Atanasio Hernández

Coloquio sobre el centenario. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Presentación del centenario. Foto: Francisco Atanasio Hernández
A principios del mes de junio fundamos el CD Minerva, y conseguimos hacer participar a un equipo de cadetes en la temporada 2008-09 en Segunda Categoría. Como es natural formé parte de aquella directiva que estuvo compuesta además por: Fulgencio Andreu Reverte; Mariano García Escobar; Bernardo Martínez Martínez; Manuel Tortosa Morales; Baltasar Tortosa Martínez; Isabel Martínez Olivares; Francisco Álamo García.
A mediados de diciembre se realizó el acto de presentación del Centenario y de mi revista “Centenario del fútbol en Alumbres”, en el salón de actos del Ayuntamiento de Cartagena.
El 2 de enero comenzaba oficialmente los actos del Centenario con la inauguración de la exposición de fotografías, trofeos, camisetas, banderines, etc., del fútbol en Alumbres de todos los tiempos.
Equipo de ex jugadores de los equipos alumbreños. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Equipo de ex jugadores de los equipos alumbreños. Foto: Francisco Atanasio Hernández
El sábado día 3 se disputó en El Secante un partido entre dos equipos de veteranos como “Homenaje a los que no pueden estar aquí”.
El domingo 4 de enero coincidía con la fecha en la que un equipo de Alumbres, el Club de Foot-ball Alumbres, participaba en las deliberaciones previas a la constitución de la F.E.F., y había que celebrarlo como se merecía. En principio se inauguró un monolito ”Homenaje a todos los protagonistas del fútbol alumbreño”, con dos placas, la de arriba contiene un poema de mi autoría titulado “Con hojas de laurel”, y la de abajo con el nombre de todos los equipos que ha habido en Alumbres a lo largo de los cien años de existencia.
El momumento el día de su inauguración 4-1-2009. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Después se disputó un encuentro de Categoría Cadete entre el CD Minerva y el Mar Menor C.F. “A”. 
La Verdad 13-1-2009. Entrevista de Guillermo Jiménez a Paco Atanasio
Durante esa semana y hasta el viernes 9 de enero inclusive, se mantuvo abierta la exposición y se proyectaron fotos del fútbol de Alumbres de todos los tiempos, y el mismo viernes por la tarde se ofreció una mesa redonda sobre la Historia del Fútbol en la Comarca y su relación con Alumbres, en la que participaron varias personas vinculadas al fútbol cartagenero, entre ellos el Concejal de Deportes, algunos periodistas, representantes del CAHFCT, el Presidente del Dolorense, ex jugadores de La Salle Minerva,  y los responsables del Club alumbreño, Fulgencio Andreu y el que esto escribe.
El día siguiente sábado, era la jornada final del Centenario, y se comenzó con una concentración en El Secante, de jugadores, directivos, entrenadores, utilleros, aficionados, etc., de todos los tiempos, al que se sumaron representantes de otros clubes de la comarca.
Luego se disfrutó de los encuentros de la Liga Local que los benjamines y prebenjamines de la E.F. de Alumbres disputaron contra Franciscanos y Santa Ana respectivamente.

Aquella noche del sábado 10 de enero de 2009 se dieron por finalizados los actos del Centenario con una cena en un restaurante cercano a la que asistieron, además de la directiva de la E.F. de Alumbres, representantes de la Concejalía de Deportes de Cartagena, del CAHFCT, del Dolorense y otros clubes, antiguos jugadores de La Salle Minerva y otros equipos de Alumbres anteriores a La Salle, y todos los aficionados que quisieron sumarse a la fiesta.