lunes, 20 de febrero de 2017

MIS INCURSIONES POR LAS ZONAS MINERAS DE NUESTRO ENTORNO

Este trabajo se lo dedico a todos los trabajadores de la minería de la Sierra minera Cartagena-La Unión, y en especial a mi abuelo y a mi padre que también fueron mineros.
            Como es sabido, Alumbres tiene su origen en la minería, y en la actualidad, hay vestigios de su pasado minero por toda la circunscripción, y ello a pesar de que hace más de 50 años que se dejaron de explotar.
En el Cabezo Rajao-Mina Iberia. Foto: Francisco Atanasio Hernández
En el Complejo Minero de La Parreta. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            En algún lugar he dicho ya que a mí las minas no me gustan, y el trabajo de minero menos, y eso que llevo sangre minera en las venas, pues mi padre y mi abuelo materno trabajaron en ellas. Los mineros y sus familias debieron de sufrir mucho durante las largas jornadas en las que permanecían bajo tierra, y con el temor de que sucediera algún mortal accidente que les impidiera volver a ver a los suyos y a la luz del sol, aunque esto último casi es una metáfora, pues los desgraciados “trabajaban de sol a sol”, es decir, empezaban la faena con las primeras luces del alba y acababan anocheciendo el día, o al revés.
            El presente trabajo tiene como finalidad recordar algunas de las zonas mineras del entorno de Alumbres, que de una u otra forma, solo o acompañado, he ido visitando en los últimos años.
            El Complejo Minero de La Parreta, el Cabezo Rajao, y los alrededores de la población, La Unión, Llano del Beal, Portmán, y Gorguel fueron lugares donde se desarrolló la acividad laboral que dio orígen y nombre a nuestro pueblo, y de donde se extrajeron principalmente, minerales para la producción de la plata, el alumbre, el plomo, el hierro, el zing y el cobre.

UNA MINA DE AZOGUE EN ALUMBRES
Por lo tanto, es obvio que no es extraño hablar de minas en esta zona, sin embargo hace algunos años que conozco la existencia de una mina en la diputación de Alumbres, que por lo visto es la única en la Región de Murcia, que yo conozca al menos, de la que tiempo atrás parece que contenía un mineral poco frecuente por estas tierras como es el azogue.
La mina en Alumbres se descubrió en 1895, y así lo informaba la Gaceta Minera, sin embargo, y aunque pasó a la posteridad como la mina de azogue entre mis paisanos, parece que su producción no fue muy importante y por lo visto no duró mucho su explotación.
No obstante, cuando conocí la noticia indagué entre algunos de nuestros mayores, y aunque alguno recordaba el nombre por el que se conoció la mina, no supo exactamente por donde se encontraba y tuve que buscarla.
En Sierra Gorda con el monte de la Porpuz a la espalda. Foto: Francisco Atanasio Hernández
El azogue o cinabrio es el mineral de donde se extrae el mercurio, y se encuentra en España en cantidades rentables en las minas de Almadén de la Comunidad de Castilla-La Mancha, cuyas reservas de mercurio están consideradas como las más grandes del mundo.
Cuántas veces habremos escuchado a nuestros mayores decir “Estate quieto niño, que parece que tienes azogue” o ”Oye tú, este niño tiene azogue” y es que el mercurio es tóxico y afecta al sistema nervioso, por lo que la mencionada expresión se suele dedicar a niños muy inquietos que no paran de moverse un segundo, aunque no tienen por qué estar intoxicados por el mercurio ¡Dichosa niñez y su inquietud!
El mercurio se obtiene sometiendo a calor el mineral, con lo que el mercurio se evapora y condensa en recipientes herméticos.
A lo largo del tiempo se le ha dado multitud de usos, entre los más conocidos podemos recordar el de los termómetros, lámparas fluorescentes, y la obtención de oro y plata por amalgamas.
El lugar donde está enclavada la mina, que creo que es la del azogue, es muy poco frecuentado, y además, para llegar a ella primero hay que andar un buen trecho por el monte y luego hay que batirse el cobre con las aliagas que cortan los caminos.
La mina está situada a media altura de la falda Oeste del monte conocido como La Porpuz, y tiene la entrada tapada por el hundimiento del terreno, por lo que no es aconsejable entrar en ella, y por supuesto, yo no lo intenté.
La visité en 2014 porque quería saber en qué lugar y condiciones se encontraba, y después de hacerlo lo puse en conocimiento de la Junta Vecinal de Alumbres porque justo al lado de la mina encontré un pozo sin brocal que puede resultar peligroso. Después no he vuelto por allí.
Mina de azogue. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Cinabrio
Me gusta la poesía y me agrada intercalar en mis escritos algún que otro poema, si puede ser de mi autoría, que guarde relación con el tema que trato, como este acróstico que pongo a continuación.

A veces, la luna vuelve a brillar

Lisonjera en mi memoria

Un escalofriante momento.
Mi guitarra suena entonces quejumbrosa
Bordando melancolía por mineras
Rimas con sabor a pirita y alumbre
Esquirlas de fuego y pasión desenfrenado
Siembran caricias en mis entrañas.

Duendes, dioses y pitonisas
Encienden sus mágicas hogueras
Sobre la seca hojarasca de mis ancestros
Desde donde la savia lechosa de las higueras
Emerge hasta las cenizas de mis sueños.

Montes de esparto y bizcocho
Ingles de sol y artemisa.

Mieles de cera y cristal
Entre nubes y azucenas
Miran la orilla del mar.
Orlas de cal y granito
Rifan sus lomas al viento
Inflaman la ocasión de azul
Aires de todos los tiempos.

EL GRUPO SENDERISTA DEL GARABITO A GRANÁ POR LA SIERRA MINERA
            Desde hace varios años comparto caminatas por montes y zonas mineras de nuestra tierra, con un grupo de veteranos al que bautizamos con el nombre de “GRUPO SENDERISTA DEL GARABITO A GRANÁ”, en honor al molino de Paco el del Garabito en Alumbres y a la Alhambra de Granada, porque en el grupo tenemos a un granadino, Miguel Cervilla y dos alumbreños, Paco Llor y yo.
Pues bien, con este grupo he realizado numerosas incursiones, y aún las sigo haciendo, por las zonas mineras de nuestra tierra, como La Parreta, Sierra Gorda, El Cabezo Rajao, El Garbanzal, La Unión, Portmán y El Gorguel.
Logotipo utilizado en las crónicas de las caminatas del grupo senderista. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Cuando nos toca visitar alguna zona de Alumbres, La Unión o Portmán, quedamos en casa de Paco Llor, o en El Casino de Alumbres, y desde allí empezamos la caminata. Alguna que otra vez nos dirigimos hacia La Parreta o Sierra Gorda, pero la mayoría de ocasiones cogemos el sendero que hay en la falda del montecico del molino de Paco el del Garabito, y pasamos cerca del casi derruido ya, que los de mi generación conocimos como de “La Señorita”, aunque antes se llamó de “Pedro el Garrabinero”.
Siguiendo adelante pasamos junto al montecico del Tío Gil, rodeamos el Cerro de la Cabrica, y caminamos en dirección del Huerto de San Pedro en La Esperanza, y una vez allí, tomamos diversas direcciones, unas veces subimos al Cabezo Rajao, donde disfrutamos hablando del apasionante pasado minero de su entorno y después continuamos hacia La Unión pasando por las minas que hay detrás del Cabezo y El Garbanzal. Otras en cambio, decidimos seguir en dirección al Chorrillo y Parque Minero de La Unión, o subimos por la carretera de Portmán hacia los molinos de viento generadores de corriente eléctrica, y volvemos por la Carretera del 33 hasta la Ciudad Minera y Cantaora, y desde allí, pasando por la puerta del Cementerio del Rosario, llegamos hasta Alumbres donde nos esperan los vehículos aparcados.
En las escalinatas de acceso a la mina Agrupa Vicenta. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Protesta ecologista en 2010 contra el proyecto de Macro Puerto en la playa del Gorguel colmatada de estériles mineros. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            Algunas veces nos desplazamos a Portmán y desde el poblado nos dirigimos a la Batería de Cenizas, o a la playa del Gorguel.
            Se nos encoge el corazón, cada vez que cruzamos por los estériles mineros que durante décadas estuvieron colmatando las playas de Portmán y el Gorguel, con el beneplácito de las administraciones de turno.
El mayor atentado ecológico perpetrado por el hombre en este país de corruptos, y otras porquerías, más o menos 1000 m de largo por 500 de ancho, y al menos 8 o 10 m. de profundidad de desechos mineros sustituyen al mar y a la playa de Portmán, y se me remueven las tripas mientras escribo estas palabras por el crimen iniciado en época dictatorial y continuado, mantenido y bendecido per secula seculorum por los gobiernos llamados democráticos de los últimos 30 y tantos años, es decir, la dictadura franquista comenzó el crimen, y ellos, los que se llaman demócratas, lo apuntalaron.

MAÑANA DE APRENDIZAJE POR EL ANTIGUO COMPLEJO MINERO DE LA PARRETA
            La historia es maestra de la vida (“Historia magistra vitae est”, que diría un clásico), por eso una mañana de 2013 me aproveché de la voluntariedad y experiencia de mi paisano y amigo Ginés Valero Martínez (el Chinche), que con sus 82 años de entonces sobre sus encorvados hombros, se brindó a acompañarme a patear las antiguas minas alumbreñas del Complejo Minero de La Parreta, en alguna de la cuales, me consta que trabajó en sus años jóvenes y me ofreció una lección magistral que le agradezco infinito, a pesar de que yo nunca he tenido interés por las minas, especialmente como lugar de trabajo, y eso que mis antepasados laboraron en ellas como la mayoría de los antiguos pobladores alumbreños, concretamente, mi padre fue minero en los primeros años de su vida laboral y en sus oscuras galerías contrajo la terrible silicosis, sé que trabajó con Ginés y otros alumbreños como Gabriel Hernández (el Torero), Ángel Navarro y otros. Por mi familia también supe que mi abuelo materno quedó inválido de una mano en un accidente en la mina, en fin, que a pesar de todo a mí las minas no me van nada, pero me gusta saber todo cuanto pueda de mis orígenes y de mis antepasados, y eso me da fuerzas para superar cualquier posible rechazo.
            Comenzamos por la zona de la capa freática que alimenta el Pozo del Rufo, lugar que, al parecer, dio origen a la fundación de la Compañía de Aguas Los Cartageneros y que desde principios del siglo pasado (1906), alimentó a Cartagena por medio de dos pozos, San Camilo y San Antonio, y también se abastecía de allí los aguadores de la zona cuya agua vendían luego por los pueblos y por la ciudad.
Mina Manolita del Complejo Minero de La Parreta. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            La mina Manolita está muy cerca de los pozos mencionados, y dice Ginés que estuvo trabajando en ella de maquinista en el castillete, así que nos entretuvimos un poco recordando cual era su trabajo, junto a las ruedas dentadas de la maquinaria que subía y bajaba a los mineros en la jaula.
            Seguidamente nos pasamos por la mina San Simón, a la que hace unos años le destruyeron el castillete para llevarse las partes metálicas y las poleas, y enseguida nos encontramos en la zona principal del complejo minero, donde se pueden ver todavía los restos de las oficinas, en cuya parte superior aún porta el rótulo de la empresa en forma circular “Montañero S.A. Grupo Minero La Parreta” y en su interior, dentro de un engranaje, dos ramas de olivo cruzadas formando un óvalo abierto por arriba, dentro del cual se cruzan los astiles de un martillo y un marro, y junto a las oficinas, los talleres, y en las cercanías del edificio administrativo, el lavadero San Ignacio, las tolvas, el comedor etc.
Logotipo del Complejo Minero. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            El camino de subida nos llevó a visitar la mina Impensada, luego la de Los Ángeles, y antes de ésta, el túnel de comunicación con la parte donde están las oficinas, el lugar donde se guardaban los explosivos de la mina, y de ahí a la de El Faro, y era inevitable la visión de los restos de una antigua fundición que también tenía el complejo minero y una balsa donde se recogía el agua que se extraía de algunas de ellas, como La Manolita, y que luego se aprovechaba para el lavadero, entre otras utilidades.
            Como nos quedó tiempo, lo aprovechamos para visitar el lugar donde estuvo instalada, durante algo más de un siglo, la fábrica de Explosivos de Alumbres denominada Garrabino y que hoy es solamente un solar. Camilo Calamarí Rossi, fue director de Garrabino y uno de los propietarios de las minas del Complejo de la Parreta.
Restos de la mina Felicidad. Foto: Francisco Atanasio Hernández
RECURRIENDO A LA MEMORIA POR LOS PARAJES DE ALUMBRES
            Mi amigo Ginés Valero (el Chinche), a pesar de su avanzada edad, es un hombre muy voluntarioso, con unas insaciables ganas de saber, de participar y de superarse, verdaderamente envidiables, y le había prometido que haríamos algunas incursiones más por lugares cercanos al pueblo que él bien conoce, por lo tanto, un día salimos a visitar dos lugares conocidos por los alumbreños, pero que ya sólo forman parte de nuestra memoria, porque únicamente quedan restos de las construcciones en el mejor de los casos, pero sobre todo montones de escombros.
 
En el paraje conocido como Los Pistones-cerca de la mina Felicidad. Foto: Francisco Atanasio Hernández
El lugar elegido fue el paraje conocido como Felicidad, pero también visitamos Los Pistones, la cantera y los restos de la casa del guarda (el Cabila y otros).
            La Felicidad es también el nombre de una antigua mina que estuvo ubicada en ese lugar, y de la que aún quedan restos, como es la sala de máquinas, el transformador, vestuarios, una balsa y pozos, por cierto, uno de ellos carece de brocal. Al lado del pozo hay una balsa que seguramente se utilizó como primer recipiente.
            La mina es antigua y en su momento debió de producir algún mineral de los que abundaban por aquí, plomo, zinc, etc., como todas las que se abrieron por la zona, sin embargo, dice el Chinche,  que recuerda que allí trabajó su padre José Valero y Carmelo Aranda, y que él sólo vio extraer agua que se almacenaba en una balsa para enviarla a Garrabino. Desde luego, todavía se pueden ver restos de obra de las conducciones de agua en dirección a los restos de la balsa y a la fábrica de explosivos.  
            Cuenta el Chinche, que a esa balsa iban a bañarse los zagales del pueblo de su época, y que él como era más pequeño que sus amigos y hermanos no se bañaba, pero hacía de vigilante, y cuando veía al guardia avisaba a los demás para salir corriendo.