lunes, 23 de enero de 2017

DEL PORTAZGO DE ALUMBRES

El Portazgo era un antiguo impuesto que se cobraba por el derecho de tránsito, y el fielato, era el nombre por el que se conocían las casetas donde se cobraban los mencionados impuestos.
En Alumbres hubo dos portazgos, o fielatos. El Portazgo viejo estaba situado en la salida de Alumbres a Escombreras, cerca de las Casas de Requena, y el que tratamos en este escrito que en principio se denominó Portazgo Nuevo.
El emblemático lugar, más conocido como Portazgo a secas, se quedó para siempre con el nombre del lugar donde se cobraban los tributos, y estaba situado en el cruce de caminos entre Cartagena-La Unión y sus derivaciones hacia Alumbres y Escombreras por el Sur y Roche por el Norte.
Calle Virgen de La Caridad de El Portazgo, perpendicular a la carretera de La Unión
                En el Expediente sobre el abasto de las cuatro especies (vino, aceite, vinagre, carne) de 1811, se puede leer (trascrito literal):Abasto de las cuatro especies de la Diputación de Alumbres por término de un año que dio principio en 12 de octubre y concluirá en 11 de igualmente mes de 1812. Por acuerdo del Ilustre Ayuntamiento de 28 de mayo de 1812 quedó en asentamiento y a favor de Antonio de Gea el abasto de las 4 especies del lugar y Diputación de Alumbres siendo cada una según a continuación se expresa.
            La libra de aceite un quarto más del precio que costa en esta ciudad – la carne de oveja- el quartillo de vino y el de vinagre a los precios que costa en esta otra ciudad.
            La libra de carne de cabra dos quartos menos del precio a que se benda la oveja.”
En mayo de 1874 se implantaba el ferrocarril Cartagena Herrerías, y 9 años más tarde, en septiembre de 1883 se cerraban los fielatos de Alumbres y Escombreras.
A ese respecto, el Acta Municipal de 8 de septiembre de 1883, lo relata como sigue a continuación:
“CONSUMOS- Leyose un oficio fecha de anteayer suscrito por Don José María Romero representante del arrendatario de consumos, expresando que ha recibido la comunicación de la Alcaldía, referente a que en cumplimiento de lo acordado por el Ayuntamiento en veinticinco de agosto último, proceda inmediatamente a levantar los fielatos que tiene establecidos con carácter provisional en las Diputaciones de Alumbres y Escombreras, toda vez que los vecinos e industriales de aquellas diputaciones están dispuestos a los encabezamientos y conciertos que interesa el artículo doscientos nueve de la vigente instrucción, y después de hacer relato del expediente instruido sobre el asunto concluye expresando que como no puede ni debe faltar a lo que disponen sus superiores jerárquicos en la Administración económica le es imposible dar cumplimiento a lo acordado por el Ayuntamiento mientras que el Sr. Delegado no revoque la orden que dictó en diez de enero del corriente año, sobre establecimiento de fielatos provisionales, o bien hasta tanto que se hayan verificado los encabezamientos y conciertos, cual es su deseo lo procura constantemente por todos los medios legales según aparece en el expediente, pues otro procedimiento por parte de la Alcaldía o del Ayuntamiento, además de menoscabar en su concepto las facultades de que se haya investido el Jefe Superior de Hacienda de la provincia, pondría en peligro sus intereses contra lo cual protesta desde luego ante el Sr. Alcalde y ante la expresada superior autoridad a quien con la misma fecha di cuenta de lo que ocurre. Inteligenciado el Ayuntamiento y después de hacer uso de la palabra el Sr. Concejal Don Mariano Giménez como Presidente de la Comisión de Consumos, haciendo notar algunas inexactitudes contenidas en el oficio de referencia, acordó:

Que se esté a lo resuelto en sesión de veinticinco de agosto último y por consecuencia se obligue al arrendatario de Consumos a que levante los fielatos sin perjuicio de excitar los derechos que crea le asisten en el asunto de que se trata.”
Las cuatro casas que quedan del Portazgo. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Posteriormente, en el Acta Municipal de 18 de enero de 1890, se consignó la reclamación de una indemnización de D. José María Romero, representante del arrendatario Sr. Silvestre Solano, por los perjuicios ocasionados por el cierre de los fielatos y por los derechos del aceite de linaza que dejó de percibir.
Poco después, el expediente se resolvió en la sesión municipal del 25 de enero de 1890, en la que el Ayuntamiento por unanimidad acordó “Prestar su aprobación al informe de la comisión de consumos teniéndose por su resolución en el asunto de que se trata, y que previa la conformidad del representante Don José María Romero se consigne para su pago en el presupuesto ordinario del año próximo la suma de cinco mil seiscientas pesetas a que ascienden las indemnizaciones por los conceptos expresados en el dictamen.”

Éste fue uno de los barrios más antiguos de Alumbres, y en otros tiempos en los que la memoria no le alcanza, estuvo muy concurrido, no solo por la población establecida en el lugar, sino también por la que continuamente pasaba por allí, pues aprovechando que era un lugar de tránsito, se establecieron comercios y talleres, como la tienda de comestibles del “tío Aragonés”, o la bodega de Lorenzo Maiquez, además hubo talabartería y herrería según cuenta Juan Ros y Pedro Pérez en su librito “Cosas de Alumbres.”

En sus cercanías también se estableció el primer teatro que hubo en Alumbres, concretamente en el camino del Turbinto, un caserío cercano al Portazgo. El Eco de Cartagena anunció su inauguración el 2 de mayo de 1877 “El sábado próximo se inaugurará el nuevo teatro de Alumbres que ha sido construido por uno de aquellos  vecinos. Nos alegramos que en cada uno de los caseríos de este campo se establezcan esos centros de instrucción y recreo tan beneficiosos para los pueblos.”
Solar donde antes estuvo El Portazgo. Al fondo Alumbres. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            A lo largo del tiempo se fue reduciendo el número de habitantes, concretamente conforme la actividad laboral más importante reducía su número de empleados, y eso fue entre los años 20 y 60 del pasado siglo XX, coincidiendo con las fuertes crisis por las que atravesó la minería que conllevaría el cierre de la mayoría de las minas y por supuesto, por los efectos de la guerra.
Vecinos del Portazgo a mediados del pasado siglo XX
            La línea del tren pasaba entre la carretera y el lado norte de las viviendas que estaban alineadas de Norte a Sur, a ambos lados de la carretera que conducía a Alumbres, o calle Virgen de la Caridad, aunque también había una hilera de casas que miraban al sur, alineadas en paralelo a la carretera general y otra en dirección a los Mulas.
En un principio hubo guardabarreras para evitar la colisión de vehículos con el tren, y a partir de los años 60 del siglo pasado, el barrio dispuso de apeadero en la línea del tren Cartagena-La Unión.

Los pobladores del barrio celebraban fiestas en honor a la Virgen del Rosario a principios de octubre, distinguiéndose así de las fiestas de Alumbres en honor a San Roque, que siempre se celebran a mediados del mes de agosto. Posteriormente, la mencionada fórmula festera fue ensayada en algunas calles y barrios de Alumbres, como las de la calle Corazón de Jesús, Canalejas, “Villa Conejitos”, las Fiestas del Zaraiche en honor a San Francisco de Asís, o las del más reciente barrio de La Ladera.

El Portazgo era y sigue siendo el lugar donde todos los años, en las Fiestas de San Roque, numerosos alumbreños/as, se concentran a la espera de la llegada de la banda de música que realiza la tradicional diana por las calles del pueblo con acompañamiento de cohetes.
Los  nuevos puentes de la carretera de circunvalación de Alumbres. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            Tras la instalación de la Refinería en el Valle de Escombreras, se construyó un puente sobre la carretera Cartagena-La Unión (todavía se pueden ver los restos de este primer puente), que desviaba el tráfico desde unos cien metros antes del Portazgo y pasaba por en medio de Alumbres con todos los inconvenientes para la población de tener que soportar el impresionante movimiento de vehículos pesados que atravesaban el pueblo diariamente hacia las industrias del Valle de Escombreras.
La Verdad 22-12-1982. Foto: Damián
Fue en diciembre de 1982 cuando se presentó el proyecto de la carretera de circunvalación de Alumbres, que conectando con la autovía, pasa por el lado este del antiguo Complejo Minero de La Parreta y por la falda del monte Calvario, cuyas obras comenzaron en 1983, siendo presidente de la A.VV. de Alumbres, Manuel Hernández Nicolás. Comprendían una distancia de 2,6 kilómetros de carreteras de ida y vuelta, desde el puente del Portazgo hasta el Valle de escombreras, y su inauguración tuvo lugar el 16 de abril de 1986.  
             La Verdad 17-4-1986. Tráfico pesado por en medio del pueblo. Foto: Damián
La empresa ADHER.
Esta empresa fue ubicada en el lado Norte de Alumbres, justo al lado de las pocas viviendas que quedaban en El Portazgo, y a menos de 100 metros de las últimas viviendas del pueblo, las casas de Repesa. La fábrica se dedicaba al mantenimiento de las bombonas de butano, limpieza, repintado y revisión de válvulas de seguridad.

Desde su instalación a mediados de la década de los ´60, tuvo sus detractores que protestaron para que la trasladaran a otro lugar más alejado de las viviendas, porque algunos vecinos la consideraban peligrosa y contaminante, pero todos los esfuerzos realizados chocaron contra la negativa de la Administración.
     
Así pues, el 20 de enero de 1984, a primeras horas de la jornada, alrededor de las 6,30 h., se produjo el primer accidente importante en el interior de la factoría, el cual motivó el recrudecimiento infructuoso de las denuncias de los vecinos que ya sonaron algo más fuertes al ser éstas en período democrático. La causa parece ser que fue un error humano, y provocó 15 heridos, 5 de ellos de cierta gravedad, Damián Paredes López y Antonio Hernández Jiménez sufrieron quemaduras muy graves de las que quedaran graves secuelas.
                                                                                                                                  
          No obstante, diez años después, el día 6 de  junio de 1994, un nuevo accidente vino a llevar el pánico y la tragedia a la población de Alumbres.                    
Poco después del cambio de turno, a primeras horas de la tarde, se produjo una violenta explosión en el interior de las instalaciones de la factoría, donde se encontraban diez trabajadores, parte del techo saltó por los aires por efecto de la explosión que convirtió la estructura metálica del local en un montón de hierros retorcidos. La onda expansiva rompió los cristales del bloque de viviendas cercano (casas de Repesa), y además se provocó un incendio considerable que pudieron extinguir los bomberos de Cartagena y de la Refinería de Petróleos de Escombreras unas dos horas después. También se personaron en el lugar la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Después se dijo que el accidente pudo ser ocasionado por acumulación de gases, aunque parece ser que al lugar donde se produjo la explosión, las botellas llegaban sin gas y llenas de agua.

En el accidente, resultaron heridos con graves quemaduras siete trabajadores, que fueron trasladados al Hospital del Rosell, y posteriormente a la Unidad de Quemados de la Arrixaca. Cuatro de las víctimas llegaban en estado crítico con quemaduras en la mayor parte de su cuerpo. Francisco Martínez Rodríguez de 32 años; Miguel García Castillejo, de 31; Antonio García Zapata de 53; (estos tres accidentados fallecieron en el hospital en días posteriores) y Pedro Vidal Martínez de 23 que finalmente salvó la vida; menos graves se encontraban Miguel Ángel Carpio de 23 años; Francisco González Buitrago de 52 y Francisco Conesa Urrea.
La Verdad 23-6-1994
Después de este desgraciado accidente, ADHER ya no reanudó su actividad hasta que trasladó sus instalaciones de Alumbres a un paraje rural de Roche, cuyos terrenos había adquirido con anterioridad, desde entonces continúa allí, alejado de la población lo suficiente como para que se pueda compatibilizar industria y población.


lunes, 9 de enero de 2017

SOBRE EL ORIGEN DE ALUMBRES Y SU IGLESIA

A modo de introducción
            Alumbres es un pequeño pueblo de la comarca de Cartagena que se encuentra situado entre la milenaria ciudad marinera de Cartagena por el Oeste, la no menos antigua sierra minera de La Unión por el Este, el polígono industrial del Valle de Escombreras por el Sur, y Roche y el milenario Cabezo Rajao por el Norte.
            Casi quinientos años ya han transcurrido desde que los primeros pobladores mineros decidieran fundar un asentamiento humano estable, que pronto denominaron Alumbres, y no ha resultado fácil superar los innumerables factores adversos que a lo largo del tiempo condicionaron su existencia, desde los frecuentes ataques de los piratas, pasando por las epidemias que diezmaron a la población, hasta la amenaza de desaparición del pueblo por intereses industriales.

De los orígenes de Alumbres
            Cuando en 1445 las minas de alumbre de Bizancio caen en manos de los turcos se produce un encarecimiento del producto en el mercado y tanto en España como en el resto de Europa se buscan yacimientos que puedan sustituirlos.
 Parte de Alumbres con el Cabezo Rajao al fondo. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            El alumbre de la península se empieza a producir hacia 1485 en Mazarrón (Murcia), y posteriormente hacia 1509 se descubren las minas de Rodalquilar (Almería), y por último en 1535 se comienzan a explotar las minas de Alumbres (Cartagena).

            Es hacia 1520 cuando se descubre un yacimiento de alumbre en el Cabezo Roche, en las cercanías de Alumbres, cuya explotación fue concedida a D. Francisco de los Cobos por el Rey Carlos I, y por medio de varias provisiones reales, fechadas finalmente el 8 de enero de 1535, se le eximía de la obligación del pago de las Alcabalas, Almojarifazgos y otros derechos. Además se le autorizó a cortar la madera que hiciera falta y acarrear y acercar el agua necesaria para la fabricación del alumbre.

            El monarca le concedió también la construcción de un poblado formado principalmente por cristianos viejos, a cuyos pobladores les otorgaría el derecho a sembrar, pacer y cortar en los términos del poblado como vecinos del Obispado de Cartagena, e igualmente les eximiría del pago de Alcabalas de todo lo que se vendiera en el poblado para el mantenimiento, vestido y calzado de la gente, además de todas las preeminencias, franquezas y libertades que disfrutaban los vecinos de la ciudad de Cartagena, y también le autorizó a construir todo lo que fuera preciso para la fabricación del alumbre.
El Cabezo Rajao. Foto: Francisco Atanasio Hernández
El Cabezo Rajao. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            Poco a poco se comenzaron a construir viviendas para los obreros y sus familiares y para el personal encargado de la explotación minera, así como lo necesario para la fábrica del alumbre. Con el incremento de la industria, Los Alumbres Nuevos que era como se le llamaba entonces para distinguirlo de Los Alumbres Viejos de Mazarrón, fue desarrollando y diversificando su actividad con otras de carácter ganadero y agrícola en la que el trabajo del esparto ocupaba ya un espacio laboral.

La actividad minera se reduce de forma notable a partir de 1575, y  hacia 1591 se deja de producir el alumbre. A finales del siglo XVI se cerraban las minas de alumbre. El memorial de Martín Cifuentes de 1599 es muy clarificador al respecto. ”…ahora, como las dichas fábricas han parado totalmente más de 8 años, ha venido el dicho pueblo en tanta disminución y menoscabo que ni las torres son de provecho ni hay vecinos en él, sino dieciocho o veinte que solo viven de buscar plomo y coger esparto, sin tener como no tienen otras haciendas ni labores.”

            Una vez paralizada la producción de alumbre, es a principios del siglo XVII cuando la actividad industrial iba a dar un nuevo giro por mediación de la almagra, que era un residuo que quedaba de la fabricación del alumbre, y que ya se producía en 1579, sustituyendo así a la industria del alumbre, y se estuvo exportando durante el siglo XVII  y casi todo el siglo XVIII, hasta que se prohibió su venta al extranjero en el reinado de Carlos III. Entre otras aplicaciones se empleaba para la pintura y en la fabricación del tabaco en Sevilla.

            A finales del siglo XVII se empiezan a explotar las minas de plomo de La Parreta.

            Pero el poblamiento y su estabilidad no fue una empresa fácil, pues tuvo muchas dificultades que superar, pudiendo destacar entre otras razones las siguientes:  el incremento de las incursiones de los piratas por la zona, y el terror que infundían en la población, las epidemias devastadoras, la política internacional sobre el producto ante la rebelión de los Países Bajos, y las disposiciones municipales de finales del siglo XVII prohibiendo la construcción de casas de morada en las tierras de realengo de los pagos del campo, “Ordenamos y prohibimos el que se fabriquen casas en los realengos de Pozo Estrecho, La Palma, Alumbres y otros del campo, excepto el de San Antón por lo inmediato que está de esta ciudad y contemplarle como arrabal, y los escribanos del Ayuntamiento no realizarán pedimentos ni memoriales pidiendo sitios para dichas fábricas.”
Francisco de los Cobos
            Es en 1715, cuando con motivo del reparto de la sal toda la población del campo se estructura en diputaciones: San Antón, El Plan, Los Médicos, La aljorra, Miranda, El Albujón, Pozo Estrecho, Hondón, Alumbres, San Félix, Lentiscar, San Ginés, La Magdalena, Perín, La Palma, Campo Nubla y Los Puertos. (Torres Sánchez). Lo que favoreció el recuento detallado de caseríos del que carecía la jurisdicción global.

El Cabezo Rajao es ante todo un emblema del pueblo de Alumbres (como sin duda lo es de toda la sierra minera), pues aunque hubo otras minas de alumbre en las cercanías y en el resto de la comarca, todo indica que es aquí donde se encontraba el mineral más puro y en cantidad rentable.
El último intento de poner en explotación las minas de alumbre datan de  mediados del siglo XIX,  en 1840 concretamente, cuando D. Agustín Juan Maurandi, registró las minas a su nombre para explotar el alumbre, bajo la denominación de Esperanza, San Antonio y Santa Catalina, e instaló una pequeña fábrica al Norte del Cabezo de la Raja. Al principio obtuvo buenos resultados, pero la falta de agua le obligó a transportarla desde largas distancias, por lo que no le fue posible continuar la fabricación del alumbre a causa de la poca rentabilidad que obtenían sus productos.
Por lo tanto nuevamente se abandonaron y fue D. Francisco Dorda quien en 1852 las adquirió en propiedad para la extracción de plomo y otros minerales.
:
Del origen de la iglesia de Alumbres
            Sobre la iglesia se han escrito muchas cosas, y sin embargo, hasta ahora no se ha dado fecha exacta de su construcción, aunque casi todos los autores que han escrito sobre ella han aportado algún dato que lleva a la conclusión de que ésta se edificó antes de la constitución de la parroquia en 1699.
Antigua fachada de la iglesia de Alumbres. Foto: cortesía de Antonio García Castejón
A finales del siglo XVI, concretamente en 1587, la vicaría de Cartagena seguía contando con una sola parroquia, la de la ciudad, cuya sede era la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción conocida como Catedral Vieja, la cual tenía como anejo a los Alumbres Nuevos, “lugar sin pila ni beneficio”. Esta era una ermita en la que no se administraban los sacramentos, ni siquiera el bautismo “sin pila”.

            Sería en las postrimerías del siglo XVII, cuando se crearían las parroquias de San Roque en Alumbres (1699); San Fulgencio en Pozo Estrecho (1699) y Santa Florentina en La Palma (1700), siendo papa Inocencio XII y Obispo de la Diócesis Francisco Fernández de Angulo.

            No obstante, hay algunos datos que nos llevarían a adelantar la fecha de la construcción de la iglesia, treinta años atrás a su erección a la categoría de parroquia.  Cabildo 30-4-1667. “Viose una petición de Juan Alonso vecino de esta ciudad y fabriquero de la Iglesia del lugar de los Alumbres de este término, en que pide licencia para cortar la madera necesaria para cubrir la dicha Iglesia. Por cuanto se le dio la dicha licencia.”                                    
            También en fecha 12-10-1694 hay otra petición señalada en el mismo archivo. “Viose en este ayuntamiento una petición de Baltasar de Gea vecino de esta ciudad en que suplica a esta ciudad se haga merced de cien palmos de largo y setenta y cinco de ancho de sitio de realengo en el que esta ciudad tiene en el lugar de los Alumbres linde con el camino que va a Escombreras y frontero a la Iglesia.”
                                     
            La parroquia de Alumbres se instituye bajo la advocación de San Roque, cuya procedencia es Francia (Montpellier) y según la leyenda se contagió de la terrible enfermedad de la peste, y que habiéndose apartado de la civilización a un lugar de los Alpes, era un perro quien le llevaba el pan en la boca y le lamía las heridas. Una vez curado volvió a su tierra pero fue apresado y al poco tiempo murió. Luego surge la veneración popular.

            Parece que la costumbre de utilizar fuegos artificiales durante las fiestas patronales de San Roque en Alumbres viene de antiguo, puesto que en las fiestas de la ermita de San Roque de Cartagena a mediados del siglo XVII, los soldados solían celebrarlo con fuegos y mosquetazos, al menos así lo cuenta Ernesto Ruiz Vinader en su libro "Ermitas y Cosas de Cartagena.”

            Siendo Obispo Antonio Trejo, se da un importante paso en el desarrollo de la parroquia cartagenera, y en 1622 se decide que “los cuatro curatos amóviles por donde hasta ahora se ha regido se erija uno solo conformándose con los decretos del Santo Concilio de Trento”, esta única parroquial tenía su sede en la Catedral Vieja como ya se ha dicho anteriormente, y se crea este curato no solo sin diezmos ni primicias, sino también con la advertencia de pena de suspensión al cura que lo reclamara, teniendo sólo por renta los derechos de bautismos y matrimonios y tres partes de los funerales.

            La estructura de una sola parroquia para Cartagena y su campo se mantuvo durante el siglo XVII y el XVIII, y buena parte del XIX, por lo que las diferentes ermitas del campo siguieron siendo atendidas por religiosos de distintas órdenes. Parece ser que la de Alumbres era atendida principalmente por los Franciscanos Recoletos del Monasterio de San Ginés de la Jara.

            Por el censo de Aranda de 1769, que toma como unidad geográfica de referencia la parroquia, sabemos que en la de Alumbres hay 2746 habitantes, en Pozo Estrecho 2423 y en La Palma 2201.

            En el siglo XVIII el desarrollo poblacional de la ciudad tuvo su reflejo en el campo, y con el campesinado la propagación de ermitas rurales, entre las que se cuenta la de San Roque de Alumbres y otros pueblos de la comarca. “En estas ermitas donde se celebra el santo sacrificio de la misa los días de precepto por los sacerdotes, clérigos y frailes, con quienes se ajusta un tanto cada año, que pagan entre todos sus vecinos; y luego que dicen misa se retiran a su convento o población, quedando aquella ermita y todo su vecindario ínterin, llega otro día de fiesta, desierta en lo espiritual y en un total desamparo en las frecuentes ocurrencias de la suministración de los sacramentos a los enfermos” (el Alcalde de Cartagena al Gobernador del Consejo Real 22-1-1791).

            A finales del siglo XVIII, la iglesia de Alumbres era descrita por Vargas Ponce de la siguiente manera: Alumbres tiene una iglesia de tres naves y bastante capaz, no tiene orden ni nada notable. Su pavimento todo destrozado a causa de los continuos entierros, pero en el día hay cementerio a espaldas del templo.

            La iglesia de Alumbres con sus más de 300 años de existencia ha tenido que ser reparada en muchas ocasiones, incluso recientemente se le han realizado algunos trabajos, tanto en el interior como fuera del edificio religioso.