martes, 6 de febrero de 2018

ASÍ SE FABRICAN LOS CHORIZOS MARCA ESPAÑA


          Cualquiera diría que la elaboración de un buen chorizo es fácil, pero los expertos saben que para conseguir un embutido de calidad, todos los ingredientes que hayan de utilizarse también tienen que serlo, y nunca hay que olvidar la mano de los expertos, el toquecito ese que sólo los maestros choriceros saben darle en el proceso irremediable de la manipulación y el envasado.
Cerdo. Foto: Francisco Atanasio Hernández
La materia prima del chorizo es el cerdo principalmente, y en nuestra tierra abundan más los puercos que los nobles amigos del hombre, pues de ese animal omnívoro, capaz de comer todo lo comestible, incluida la carroña si se la encuentra en su camino, se utiliza todo, el morro y el cerebro en especial, con el fin de que el producto final, el embutido, contenga todas y cada una de las materias esenciales que caracterizan al marrano, y las más importantes no pueden faltar.
Chorizos. Foto: Francisco Atanasio Hernández
En este país, los chorizos se fabrican entre sórdidas paredes de hormigón, debidamente insonorizadas, dotadas de cómodos sillones de piel y mesas redondas de roble, donde cada uno de los profesionales tiene reservado un lugar privilegiado, para que se sientan a gusto cuando comience la elaboración del sabroso manjar.
Además del marrano como materia principal, es necesario que contenga un número determinado de ingredientes, un enchufito por aquí, un indulto por allá, un currículum adulterado por un lado, una sagrada bendición y un presentador influyente por el otro, una buena foto y una buena campaña publicitaria pueden poner bonito a lo más desagradable, y aunque el proceso tiene varias fases que deben de cubrir cada uno de los especialistas que participan en la elaboración del embutido, la calidad del producto final está garantizada.
Primero interviene el especialista en seleccionar al guarro, que tiene que ser un personaje bien situado, con mucha experiencia y carente de escrúpulos, y en todo caso, un leal servidor de la casa sobre el que no se tengan dudas de que hará un buen trabajo de designación.
Seguidamente se entra en el proceso mismo de la fabricación del chorizo, en el que los especialistas deben de tener en mente que cuanta más suciedad haya en las manos que manipulen el producto, más cantidad de sabores y tonalidades contendrá el producto final, que sin duda agradecerá el cliente el día que lo ponga a prueba.

Pronto comienza la fase de los maquilladores y embellecedores de imagen, entre los que cabe destacar, la poderosa maquinaria mediática afín, (bien engrasada con dinero público) sin cuyo toque especial el producto nunca sería el mismo, porque estos especialistas se encargan de limarle todas las asperezas que lleve el producto de origen y de darle un toque de distinción y una apariencia apetitosa para evitar el rechazo de los consumidores, que aunque torpes en general, porque no distinguen lo bueno de lo malo, a veces, si no se “pule” el producto se deja a merced de la suerte, y un buen comercial no puede someterse a esos riesgos.

                                                                             Dibujo: Francisco Atanasio Hernández
Una buena presentación en sociedad, mediante un buen proceso de difusión de la imagen sutilmente manipulada y suficientemente edulcorada en los medios más importantes de la comunidad regional y nacional, acerca de forma rápida el producto a los consumidores, que de verlo una y otra vez, su esencia pronto calará en la población, que al fin y al cabo son quienes lo han de consumir.
La maduración y el sello de calidad, van unidos, y los especialistas tienen que actuar con determinación y sacar el producto a la calle a que le dé el aire y coja color y textura, entrando en contacto con los consumidores para una madurez adecuada a las exigencias del mercado, por lo que ha de conocerse in situ por el personal que podrá apreciar por sí mismos sus cuantiosas y exquisitas cualidades.
Chorizos. Foto: Francisco Atanasio Hernández
El trabajo de maquillaje y difusión de la calidad del producto no se puede relajar un instante, por lo que los técnicos de la imagen deben de continuar su labor, incluso cuando el producto esté ya en el mercado, a veces con más profesionalidad y celo todavía, evitando la divulgación de opiniones que puedan manchar la buena imagen del chorizo protegido (a eso en otro tiempo lo llamaban censura. ahora lo llaman libertad).
Por último, el sello del Chorizo con Denominación de Origen lo promueven los jefes de la fábrica donde se ha elaborado el producto, el cual podría tomar una llamativa denominación y ocupar un lugar destacado en la estructura de la fábrica y de la sociedad, según el interés de los más importantes socios capitalistas que lo elevarán a los altares si fuera preciso.
En fin, pueden adoptar cualquier honorable nombre que se les ocurra y ocupar un lugar preeminente en la sociedad, porque esos sí serán los elegidos, según las santas escrituras y las que no lo son también, los demás, la mayoría de los que los eligen y mantienen en sus cómodos sillones, son la carne de cañón, las marionetas necesarias, unos pringaos.





















                                                                                                                                    
                                                         Dibujo: Francisco Atanasio Hernández

Hace muchos años, en la década de los 90´del pasado siglo XX, realicé un poemita de contenido político social cuyos principios están tan vigentes como entonces o más.

                                 ES LA HORA DE LOS BUEYES

                        Llegaron las horas del sosiego y de la paz
                        y las noches se plagaron de relucientes estrellas
                        para los noctámbulos y los bohemios.

                        Eran los días del silencio de los campos
                        y en sus tardes germinaron amapolas
                        que esculpieron el paisaje de colores indecisos.

                        Fueron los años del preclaro despertar
                        y un ramillete de rosas y de lilas
                        poseyeron a la diosa de los sueños.

                                   ¡¡ Ya no se llevan los yugos
                                               es la hora de los bueyes!!

                        Llegaron las horas de abolir el miedo
                        y un furioso torbellino de ansiedades
                        demandaba por las calles su inquietud.

                        Eran los días de la templanza y el ocio
                        y un vendaval de incontenibles pasiones
                        destronaba impudoroso la moral de las costumbres.

                        Fueron los años de entronar las libertades
                        y un inefable cortejo de fanfarrias y arlequines
                        despidió a los ideales en su última morada.

                                   ¡¡ Ya no se llevan los yugos
                                               dejad que salgan los mansos!!